Montevideo 1930: 1° Mundial de Fútbol

Montevideo 1930: 1° Mundial de Fútbol

Benjamín Sáez R., Sociólogo Universidad de Chile, estu­dian­te de Magíster del Programa de Historia Económica y Social (PHES) UDELAR. Investigador Fundación SOL.

Ciudad: Montevideo
Productor: Intendencia de Montevideo, Asociación Uruguaya de Fútbol.
Personas Vinculadas: Juan Antonio Scasso, Guillermo Laborde, José Hipólito Domato, José Usera Bermúdez, Roberto Espil, Enrique Buero, José Leandro Andrade.
Ubicación: Estadio Centenario, Museo del Fútbol Uruguayo.
País: Uruguay
Año: 1930

“¿Ha entra­do usted, algu­na vez, a un esta­dio vacío? Haga la prue­ba. Párese en medio de la can­cha y escu­che. No hay nada menos vacío que un esta­dio vacío. No hay nada menos mudo que las gra­das sin nadie. En Wembley suena toda­vía el gri­te­río del Mundial del 66, que ganó Inglaterra, pero agu­zan­do el oído puede usted escu­char gemi­dos que vie­nen del 53, cuan­do los hún­ga­ros golea­ron a la selec­ción ingle­sa. El Estadio Centenario, de Montevideo, sus­pi­ra de nos­tal­gia por las glo­rias del fút­bol uru­gua­yo (…)”.

— Eduardo Galeano,1995. 

En julio de 1929 se puso la pri­me­ra pie­dra del Estadio Centenario y en un tiem­po récord de 9 meses, con el tra­ba­jo de 500 obre­ros en un régi­men de 3 tur­nos, se ter­mi­nó su cons­truc­ción. A pesar de esta velo­ci­dad fre­né­ti­ca, el esta­dio no estu­vo listo para el par­ti­do inau­gu­ral del 13 de julio de 1930, por lo que no se jugó en el Centenario, sino en el Estadio Pocitos. Para alcan­zar a secar el hor­mi­gón de las gra­de­rías, se dis­pu­sie­ron enor­mes fogo­nes en el campo y aun así, de acuer­do al rela­to de quie­nes asis­tie­ron, parte del cemen­to seguía fres­co al sonar el pita­zo ini­cial del duelo Perú-Uruguay. Se dice que  aún se encon­tra­ban en el lugar los anda­mios, las made­ras y las herra­mien­tas. Detrás de la tri­bu­na Ámsterdam per­ma­ne­cían las grúas de la obra, col­ma­das de entu­sias­tas espec­ta­do­res que, enca­ra­ma­dos, pre­sen­cia­ron el triun­fo de Uruguay por la cuen­ta míni­ma. 

Aunque los par­ti­dos habían ini­cia­do una sema­na antes, el 18 de julio se reali­zó el acto de inau­gu­ra­ción ofi­cial del pri­mer Campeonato del Mundo. Con su nom­bre, el esta­dio con­me­mo­ra­ba los 100 años de la jura de la Constitución de 1830 que con­so­li­dó la inde­pen­den­cia de Uruguay. El clima en toda la ciu­dad era de cele­bra­ción con acti­vi­da­des en los dis­tin­tos barrios de Montevideo.  

La clase tra­ba­ja­do­ra migran­te que se des­pla­zó en los flu­jos norte-sur y campo-ciu­dad, con­cen­trán­do­se en las urbes del Río de la Plata, es la misma clase tra­ba­ja­do­ra entre la que fue cre­cien­do el amor por el fút­bol y una cul­tu­ra depor­ti­va inter­na­cio­nal de la que déca­das antes del pri­mer mun­dial par­ti­ci­pa­ba el con­ti­nen­te, con due­los como el Campeonato Sudamericano de Fútbol (el pri­mer tor­neo con­ti­nen­tal de fút­bol del mundo). La can­ti­dad de clu­bes en ciu­da­des como Buenos Aires y Montevideo refle­jan una iden­ti­dad que se anuda en los barrios y forjó tem­pra­na­men­te un esti­lo de fút­bol rio­pla­ten­se que sor­pren­día y se dife­ren­cia­ba del fút­bol euro­peo, más lento y tosco. El esta­dio Centenario es en este sen­ti­do un esta­dio moderno, para alber­gar un esti­lo de juego moderno. 

Solo 13 selec­cio­nes par­ti­ci­pa­ron en esta pri­me­ra Copa Mundial, luego de que las selec­cio­nes de Italia, España, Alemania, Austria, Hungría y Holanda deci­die­ron no par­ti­ci­par con excu­sas como el largo viaje hacia América del Sur y la falta de recur­sos pro­duc­to de la cri­sis eco­nó­mi­ca de 1929. En el caso de España, direc­ta­men­te alu­den al des­ai­re de haber per­di­do la sede fren­te a Uruguay como jus­ti­fi­ca­ción de su ausen­cia. El grue­so de los paí­ses asis­ten­tes fue­ron del con­ti­nen­te ame­ri­cano. El pri­mer mun­dial fue dispu­tado por las selec­cio­nes de Uruguay, Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Estados Unidos, México, Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia. A últi­mo minu­to, la selec­ción de Egipto per­dió el barco y no logró lle­gar a la cita mun­dia­lis­ta. 

Como una forma de ase­gu­rar su rol de anfi­trión, ante el recha­zo de varios paí­ses euro­peos, los dele­ga­dos uru­gua­yos José Usera Bermúdez y Roberto Espil com­pro­me­tie­ron la cons­truc­ción en tiem­po récord de un esta­dio ofi­cial. La his­to­ria del Centenario se enmar­ca en un perio­do de rápi­do cre­ci­mien­to de la ciu­dad de Montevideo. En 1928 se había inau­gu­ra­do, fren­te a la Plaza Independencia, el Palacio Salvo. Al año siguien­te, con la visi­ta de Le Corbusier a Montevideo, se abrió el con­cur­so para el dise­ño del Hospital de Clínicas y del edi­fi­cio de la Intendencia, pro­yec­tán­do­se ade­más emble­má­ti­cas cons­truc­cio­nes que mar­can el carác­ter moder­nis­ta de la ciu­dad, como el Palacio Lapido. Es el momen­to de ini­cio de una de las eta­pas de cre­ci­mien­to más rele­van­tes de la his­to­ria del Uruguay (1930–1954) duran­te el lla­ma­do “cre­ci­mien­to hacia aden­tro” y el pro­ce­so de Industrialización Dirigida por el Estado (IDE) (Bértola, 2024). 

Los arqui­tec­tos Juan Antonio Scasso y José Domato desa­rro­lla­ron la pro­pues­ta para la cons­truc­ción del Centenario, una obra de 14.000 m² de hor­mi­gón arma­do, des­ti­na­da para alber­gar a más de 80 mil per­so­nas en torno al fút­bol. En 1929 Scasso era direc­tor de Paseos Públicos de la Intendencia de Montevideo y había inau­gu­ra­do recien­te­men­te otra de sus obras más reco­no­ci­das, la Escuela Experimental de Malvín, edi­fi­cio moder­nis­ta con recur­sos del neo­plas­ti­cis­mo, expre­sio­nis­mo y art-decó (Lombardo, 2014). José Hipólito Domato había entra­do a tra­ba­jar junto a Scasso años antes y se le reco­no­ce como dibu­jan­te en algu­nos casos y, en otros, como coau­tor del Proyecto del Centenario. 

A dife­ren­cia de los esta­dios de la época, que en su mayo­ría eran cua­dra­dos, la pro­pues­ta se basa­ba en una forma cir­cu­lar que evo­ca­ba la figu­ra del anti­guo Coliseo romano. El racio­na­lis­mo del esta­dio Centenario se refle­ja en la cen­tra­li­dad de sus aspec­tos fun­cio­na­les y la sim­ple­za de un dise­ño que pri­vi­le­gia­ba los aspec­tos depor­ti­vos, la capa­ci­dad, la visi­bi­li­dad del campo de juego y de la ciu­dad, la cir­cu­la­ción de las per­so­nas y la topo­gra­fía del entorno. A esto se incor­po­ra un ele­men­to dis­tin­ti­vo con la adi­ción de la Torre de los Homenajes, una mez­cla de aero­plano y trans­atlán­ti­co, que cons­ti­tu­ye un gesto “abso­lu­ta­men­te expre­sio­nis­ta y den­tro de un len­gua­je art-decó” (Lombardo, 2014). La Torre de los Homenajes repre­sen­ta ele­men­tos sig­ni­fi­ca­ti­vos de la iden­ti­dad nacio­nal, como las fran­jas de la ban­de­ra y la refe­ren­cia al trans­atlán­ti­co que reme­mo­ra los masi­vos movi­mien­tos migra­to­rios de la clase tra­ba­ja­do­ra del norte glo­bal hacia el Río de la Plata a fines del siglo XIX y comien­zos del XX.  

Como en la final de la pri­me­ra Copa América, juga­da en Buenos Aires en julio de 1916, la final del pri­mer mun­dial fue dispu­tada entre las selec­cio­nes de Argentina y Uruguay. Ambas son en ese momen­to las mayo­res poten­cias del fút­bol mun­dial y tie­nen una larga his­to­ria de con­tien­das depor­ti­vas. A tal punto llega la riva­li­dad y sos­pe­cha entre ambas selec­cio­nes que la final se juega con dos balo­nes de fút­bol, un tiem­po con un balón argen­tino y otro tiem­po con un balón uru­gua­yo. Frente a más de 90 mil per­so­nas, el equi­po local acabó por impo­ner­se en el mar­ca­dor (4 — 2), izan­do la ban­de­ra uru­gua­ya en la Torre de los Homenajes. El golea­dor del cam­peo­na­to fue el argen­tino Stábile “El fil­tra­dor” de Huracán. 

La hibri­dez de esti­los inter­na­cio­na­les y refe­ren­cias loca­les dio al Estadio Centenario carac­te­rís­ti­cas pro­pias de la moder­ni­dad uru­gua­ya. Presentes tam­bién en el afi­che ofi­cial del mun­dial, a cargo del uru­gua­yo Guillermo Laborde quien dise­ñó una emble­má­ti­ca lito­gra­fía a color de (78 x 38 cm), con la figu­ra de un arque­ro atra­pan­do un balón en el ángu­lo de la por­te­ría y tipo­gra­fías en un esti­lo art-decó. El Mundial del ‘30 fue una expre­sión nacio­nal-popu­lar que conec­tó el depor­te más popu­lar de Sudamérica con la cons­truc­ción de iden­ti­da­des nacio­na­les y de alcan­ce glo­bal. Se trata del pri­mer esta­dio masi­vo des­ti­na­do exclu­si­va­men­te al fút­bol en el mundo. El par­ti­do inau­gu­ral de la Copa del Mundo de 2030 se juga­rá en el Estadio Centenario, con­me­mo­ran­do el cen­te­na­rio del ini­cio de los mun­dia­les. Una obra que en 1983 fue  decla­ra­da Monumento Histórico y que encar­nó la fuer­za del moder­nis­mo lati­no­ame­ri­cano que bri­lló en el Cono Sur del con­ti­nen­te en medio de la cri­sis glo­bal del 29.

Referencias

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das:

Artucio, L. (1971). Montevideo y la arqui­tec­tu­ra moder­na. Editorial Nuestra Tierra. Montevideo.

Bértola, L. (2024). Teleidoscopio Historia Económica del Uruguay. Fundación de Cultura Universitaria. Universidad de la República. DOI: https://doi.org/10.59709/

Bueno y Laborido (2023). Paisaje urbano e iden­ti­dad nacio­nal a tra­vés de la cons­truc­ción del Estadio Centenario en 1930.

Queiroz, R. (2013) El con­tac­to entre el espa­cio moderno y el pai­sa­je sur­ame­ri­cano: Le Corbusier en 1929. DEARQ — Revista de Arquitectura / Journal of Architecture, núm. 12, julio, 2013, pp. 10–15. Universidad de Los Andes. Bogotá, Colombia.

Lombardo, B. (2014) Modernidades híbri­das en el Uruguay: 1925–1950. Tesis (Doctoral), E.T.S. Arquitectura (UPM). https://doi.org/10.20868/UPM.thesis.40394.

Gatti P. (2009) Juan Antonio Scasso. Instituto de Historia de la Arquitectura.
Disponible: https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/26341/1/JAS_PG_2009.pdf

Otros enla­ces:

https://cdf.montevideo.gub.uy/exposicion/1930-el-primer-mundial
https://libros.fcu.edu.uy/index.php/fcu/es/catalog/book/100
https://www.estadiocentenario.com.uy/es/galeria/historia-del-estadio-centenario

Inéditos N°5 https://www.youtube.com/watch?v=vIAPowfvUNE

https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-96997.html
https://mnav.gub.uy/cms.php?o=5068

Cómo citar este artícu­lo APA (7.ª edi­ción):
Sáez R., B. (2026, 10 de junio). Montevideo 1930: 1° Mundial de Fútbol. Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/montevideo-1930–1‑mundial-de-futbol/

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