Gráfica de la Confederación Campesina del Perú (CCP)

Gráfica de la Confederación Campesina del Perú (CCP)

Tania Gómez Perochena. Investigadora doc­to­ral de Goldsmiths, University of London. Miembro del Centro de Estudios Postcoloniales, y de Ecorazonar, orga­ni­za­ción de eco­lo­gía polí­ti­ca femi­nis­ta en Perú.

Ciudad: Ancash, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Piura, Tumbes, Puno, San Martín
Productor: Confederación Campesina del Perú (CCP).
Personas Vinculadas: Digitalización rea­li­za­da por el Grupo Archivo y Memoria, con­for­ma­do por: Ruth Borja Santa Cruz, Charles Walker, Karina Fernández Gonzales, María Rodríguez Jaime, Gloria Dávila Santa Cruz y Carlos Paredes Hernández.
Ubicación: El archi­vo digi­ta­li­za­do de la Confederación Campesina del Perú se encuen­tra en el repo­si­to­rio de UCLA Library Digital Collections, dis­po­ni­ble en línea. El archi­vo en físi­co se encuen­tra en la sede de la Confederación Campesina del Perú (CCP) en Lima.
País: Perú

¡Por la tie­rra y el poder, ven­ce­re­mos! 

— CCP, 1985 

La cues­tión de fondo del pro­ble­ma [agra­rio] era, final­men­te, plan­tea­da [por las éli­tes]. Sin embar­go, ya era tarde …. A ini­cios de los 60 los cam­pe­si­nos tenían su pro­pia idea de refor­ma agra­ria 

— José Luis Renique, 1991

La refor­ma agra­ria perua­na de 1969 fue uno de los pro­ce­sos de redis­tri­bu­ción de tie­rras más radi­ca­les de América Latina en el siglo XX. El gobierno mili­tar de Juan Velasco Alvarado expro­pió los gran­des lati­fun­dios en la costa y la sie­rra, trans­for­mán­do­los en coope­ra­ti­vas y socie­da­des agrí­co­las admi­nis­tra­das por el Estado, con el obje­ti­vo decla­ra­do de aca­bar con el poder terra­te­nien­te y moder­ni­zar el agro. Fue una revo­lu­ción desde arri­ba: sin par­ti­ci­pa­ción cam­pe­si­na en su dise­ño y con enor­mes lími­tes que las pro­pias orga­ni­za­cio­nes cam­pe­si­nas bus­ca­ron dispu­tar.

La his­to­ria visual de esa dispu­ta ha sido sis­te­má­ti­ca­men­te opa­ca­da por la grá­fi­ca ofi­cial. El deba­te sobre la refor­ma agra­ria estu­vo domi­na­do esté­ti­ca­men­te por los afi­ches pro­du­ci­dos por el pro­pio Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas: pie­zas de alto tira­je, ela­bo­ra­das por artis­tas que com­bi­na­ban la van­guar­dia cos­mo­po­li­ta con la ico­no­gra­fía de las luchas anti­co­lo­nia­les andi­nas. Ese cor­pus ha gene­ra­do una dis­cu­sión nota­ble: Anna Cant, Talía Dajes y Mijail Mitrovic han ana­li­za­do, desde ángu­los dis­tin­tos, cómo esas imá­ge­nes cons­truían un suje­to cam­pe­sino míti­co —sola­ri­za­do, heroi­co, vin­cu­la­do a Túpac Amaru— y cómo lo esté­ti­co no era mero deco­ra­do ideo­ló­gi­co sino un entra­ma­do polí­ti­co que cons­ti­tuía una nueva sub­je­ti­vi­dad nacio­nal-popu­lar. Esta dis­cu­sión es rica y sigue abier­ta.

A esta línea de tra­ba­jo debe­mos sumar las imá­ge­nes que los pro­pios cam­pe­si­nos y sus orga­ni­za­cio­nes autó­no­mas pro­du­je­ron sobre la misma coyun­tu­ra. El vasto archi­vo de la Confederación Campesina del Perú (CCP), recien­te­men­te digi­ta­li­za­do, puede ayu­dar­nos a embar­car­nos en esta tarea.

Fundada el 11 de abril de 1947, la CCP emer­gió, entre varios fac­to­res, de la con­fluen­cia de gre­mios cam­pe­si­nos, el Partido Aprista Peruano (APRA) y el Partido Socialista. Su ori­gen inte­lec­tual se remon­ta a las lar­gas con­ver­sa­cio­nes entre Juan Hipólito Pévez Oliveros, vete­rano diri­gen­te, y José Carlos Mariátegui, fun­da­dor del socia­lis­mo peruano, sobre la nece­si­dad de una orga­ni­za­ción gre­mial cam­pe­si­na autó­no­ma. Desde sus orí­ge­nes, la CCP arti­cu­ló sus rei­vin­di­ca­cio­nes en un hori­zon­te obre­ro-cam­pe­sino que con­ce­bía a los tra­ba­ja­do­res del campo como parte de un suje­to colec­ti­vo explo­ta­do por el capi­tal y la gran pro­pie­dad terra­te­nien­te. A lo largo de su his­to­ria, diver­sas corrien­tes de la izquier­da perua­na dispu­taron su direc­ción, entre ellas el Partido Comunista Peruano-Unidad, Bandera Roja, el Partido Obrero Revolucionario (POR), Vanguardia Revolucionaria y el Partido Unificado Mariateguista, lo que refle­ja las ten­sio­nes y esci­sio­nes del mar­xis­mo lati­no­ame­ri­cano del siglo XX. La orga­ni­za­ción enfren­tó perío­dos de inten­sa repre­sión esta­tal, divi­sio­nes inter­nas y el des­truc­ti­vo impac­to del Conflicto Armado Interno (1980–2000), pero sos­tu­vo su papel como prin­ci­pal gre­mio cam­pe­sino del país.

El archi­vo que hoy pode­mos con­sul­tar es, en sí mismo, pro­duc­to de una lucha. En 2008, la his­to­ria­do­ra Ruth Borja ini­ció, con el tra­ba­jo volun­ta­rio de estu­dian­tes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la recu­pe­ra­ción de los docu­men­tos de la CCP, que se encon­tra­ban en ries­go de dete­rio­ro irre­ver­si­ble. Años des­pués, el Grupo Archivo y Memoria logró digi­ta­li­zar más de 30.000 docu­men­tos, pre­ser­van­do la memo­ria de déca­das de lucha, apren­di­za­je y heren­cia cam­pe­si­na.

Lo pri­me­ro que habla en este acer­vo es su con­di­ción mate­rial. El archi­vo reúne téc­ni­cas diver­sas que no res­pon­den a un plan esté­ti­co cen­tra­li­za­do: gra­ba­dos en made­ra o linó­leo que requie­ren habi­li­dad arte­sa­nal, pero no maqui­na­ria indus­trial; foto­mon­ta­jes en los que foto­gra­fías docu­men­ta­les de movi­li­za­cio­nes reales —cuer­pos con­cre­tos, puños en alto, chu­llos y som­bre­ros de ala ancha— se impri­men sobre fon­dos de color; ilus­tra­cio­nes dibu­ja­das a mano con figu­ras de movi­mien­to colec­ti­vo y geo­gra­fías loca­les con­cre­tas, no pai­sa­jes andi­nos gené­ri­cos. Esta hete­ro­ge­nei­dad téc­ni­ca no es una limi­ta­ción sino una decla­ra­ción: no hay iden­ti­dad grá­fi­ca uni­fi­ca­da por­que no hay apa­ra­to de pro­pa­gan­da cen­tra­li­za­do. Cada esca­la y fede­ra­ción pro­du­ce con lo que tiene, para quien lo nece­si­ta, en el momen­to en que lo nece­si­ta. Si los afi­ches del Estado se tira­ban en edi­cio­nes de hasta 200.000 copias con tec­no­lo­gía off­set y colo­res psi­co­dé­li­cos, los mate­ria­les de la CCP, de la direc­ción nacio­nal o de las tan­tas fede­ra­cio­nes regio­na­les que la com­po­nían, refle­ja­ban la plu­ra­li­dad irre­duc­ti­ble de un movi­mien­to que no cabía en una sola ima­gen ni en un solo canal. Su falta de uni­dad es su forma más hones­ta: una esté­ti­ca del pro­ce­so.

La dife­ren­cia más pro­fun­da con la grá­fi­ca ofi­cia­lis­ta, sin embar­go, no es téc­ni­ca sino polí­ti­ca. Las imá­ge­nes de la CCP par­ten de la nece­si­dad de coor­di­nar a un suje­to que ya esta­ba movi­li­za­do. Los cuer­pos que apa­re­cen no sue­len ser héroes míti­cos sino com­pa­ñe­ros reco­no­ci­bles, con el gesto de quien con­vo­ca una asam­blea o denun­cia un abuso. Junto a ellos apa­re­ce el obre­ro con su engra­na­je, lo que reve­la una posi­ción teó­ri­ca clara: la CCP ins­cri­bía al cam­pe­si­na­do en la clase tra­ba­ja­do­ra, aspi­ran­do a una alian­za con el obre­ro urbano como hori­zon­te polí­ti­co del Perú que se esta­ba arti­cu­lan­do.

Esa dife­ren­cia se expre­sa tam­bién en el modo de con­ce­bir la refor­ma agra­ria. Donde los afi­ches del Estado decla­ra­ban “el patrón ya no come­rá más de tu pobre­za”, las imá­ge­nes de la CCP res­pon­die­ron: “cam­pe­sino, el patrón no está solo para comer de tu pobre­za”. La crí­ti­ca a los buró­cra­tas corrup­tos de la refor­ma está pre­sen­te; la alian­za obre­ro-cam­pe­si­na es un hori­zon­te a con­quis­tar; la refor­ma ver­da­de­ra no exis­te sin la par­ti­ci­pa­ción del pro­pio cam­pe­si­na­do. Para el Estado, la refor­ma era un hecho con­su­ma­do que debía ser cele­bra­do e inte­rio­ri­za­do; para la CCP, era un pro­ce­so abier­to e insu­fi­cien­te que debía ser expan­di­da desde abajo. Incluso en algu­nos casos se recu­rría a la figu­ra de Túpac Amaru — ícono cen­tral de la pro­pa­gan­da velas­quis­ta —; se hacía en un regis­tro crí­ti­co: no como sím­bo­lo de una revo­lu­ción ya rea­li­za­da, sino como una forma de recor­dar la incom­ple­ti­tud de la refor­ma, que bus­ca­ba empu­jar más allá de los lími­tes que el régi­men le había fija­do. La CCP no recha­za­ba la refor­ma: la des­bor­da­ba. Los mate­ria­les grá­fi­cos de la CCP son la exten­sión visual de ese pro­yec­to autó­no­mo: una lucha abier­ta y popu­lar que impug­na­ba al Estado sin aban­do­nar­lo como terreno de dispu­ta.

Los archi­vos de las luchas cam­pe­si­nas están allí, dis­po­ni­bles para ser explo­ra­dos. Para aden­trar­nos en una lucha que fue casi borra­da del ima­gi­na­rio polí­ti­co actual, cuyas poten­cia­li­da­des nos per­mi­ten pen­sar en un tiem­po en el que —a tra­vés de con­tra­dic­cio­nes y ten­sio­nes sin resol­ver— exis­tía algo más que una refor­ma dise­ña­da por los téc­ni­cos del Estado: exis­tía una pro­pues­ta popu­lar capaz de inter­pe­lar­la, con­te­ner­la y des­bor­dar­la. En un con­tex­to en el que el Estado peruano ha sido coop­ta­do por un per­sis­ten­te pacto mafio­so y la socie­dad apa­re­ce casi redu­ci­da a la impo­ten­cia o al cinis­mo, estos mate­ria­les nos recuer­dan los momen­tos en que fue posi­ble dispu­tar la rela­ción entre Estado y pobla­ción desde la crea­ti­vi­dad y la osa­día. Volver al archi­vo de la CCP puede ser, enton­ces, una acción refle­xi­va que per­mi­te recor­dar que la auto­no­mía popu­lar tiene his­to­ria, tiene con­te­ni­do, tiene archi­vo.

* Le agra­dez­co a Wilder Sanchez, pre­si­den­te de la CCP, por con­ce­der el per­mi­so en el uso de las imá­ge­nes del archi­vo. Y a Charles Walker y Ruth Borja del Grupo Memoria y Archivo por la ayuda en la ges­tio­nes.  

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das: 

Cant, A. (2012). ‘Land for those who work it’: A visual analy­sis of agra­rian reform posters in Velasco’s Peru. Journal of Latin American Studies, 44(1), 1–37. 

Cant, A. (2017). Representando la Revolución: la pro­pa­gan­da polí­ti­ca del gobierno de Juan Velasco Alvarado en el Perú, 1968–1975. En S. Schuster y Ó. D. Hernández Quiñones (Eds.), Imaginando América Latina: his­to­ria y cul­tu­ra visual, siglos XIX al XXI (pp. 281–313). Editorial Universidad del Rosario.

Cant, A. (2021). Land without mas­ters: Agrarian reform and poli­ti­cal chan­ge under Peru’s mili­tary govern­ment. University of Texas Press.

Crisóstomo Meza, Mercedes. 2022. ‘Las muje­res en los movi­mien­tos cam­pe­si­nos. La expe­rien­cia de la Confederación Campesina del Perú: 1947–1987’. EIAL: Estudios Interdisciplinarios de America Latina y el Caribe 33(1): 138–62.

Huamaní, M. y Tito, J. (2016, marzo). Archivo y revis­tas de la Confederación Campesina del Perú. Grupo de Trabajo Historia del Siglo XX. https://grupodetrabajohistoriasiglo20.blogspot.com/2016/03/archivo-y-revistas-de-la-confederacion.html

Mitrovic, M., Barros, M. y Álvarez, R. (2022). Un grito a la tie­rra: Arte y revo­lu­ción en Chaski (Cusco, 1972–1974). Instituto de Estudios Peruanos.

Oberlin Molina, M. N. (2022). De Marilyn Monroe a Tupac Amaru: El pop acho­ra­do y los afi­ches de la refor­ma agra­ria perua­na (1968–1973) como van­guar­dia artís­ti­ca. Revista de la 

Red Intercátedras de Historia de América Latina Contemporánea, 16, 83–101.

Renique, Jose Luis. 1991. Los Sueños de La Sierra: Cusco En El Siglo XX. Lima: CEPES Centro Peruano de Estudios Sociales.

Roca-Rey, C. (2016). La pro­pa­gan­da visual duran­te el gobierno de Juan Velasco Alvarado (1968–1975). IEP / IFEA.

Ruiz Durand, J. (1984). Afiches de la Reforma Agraria: otra expe­rien­cia trun­ca. U‑tópicos: En torno a lo visual, 4–5(17).

Cómo citar este artícu­lo APA (7.ª edi­ción):
Gómez, T. (2026, 27 de junio). Gráfica de la Confederación Campesina del Perú (CCP). Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/grafica-de-la-confederacion-campesina-del-peru-ccp/

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