Revista Onda

Vicente Henríquez A., soció­lo­go de la Universidad de Chile. Gestión del archi­vo digi­tal @archivo.ritmo en Instagram. Investigador inde­pen­dien­te.

Ciudad: Santiago de Chile
Productor: Editora Nacional Quimantú
Personas Vinculadas: Michèle Mattelart, Ariel Dorfman, Mario Salazar, Wilson Tapia (Consejo de direc­ción). María Eugenia Camus, Patricio García, Matilde Wolter, Patricio Leal (Edición y redac­ción). María Eugenia Camus, Diana Arón, Cecilia Olmos, Jaime Londoño, Pablo Aguilera (Reporteros). Jaime González, Liliana González, José Maturana, Roberto Tapia, Carlos Rojas Maffioleti, Ana María Maksymowicz. (Arte y Diseño).
Ubicación: Biblioteca Nacional de Chile
País: Chile

“En esta casa nueva hay de todo. Pero las pare­des están dema­sia­do lim­pias. Qué ganas de que entre todos nos pusié­ra­mos a escri­bir sobre ellas, y que vinie­ran a echar tinta, risas, ele­fan­tes, besos y… lo que se les ocu­rra” 

— Revista Onda, 1972

La revis­ta Onda fue la apues­ta juve­nil de la Editora Nacional Quimantú duran­te el gobierno de la Unidad Popular (UP). Su pri­mer núme­ro salió el 17 de sep­tiem­bre de 1971 y se ven­dió en kios­cos a lo largo del país como un nove­do­so pro­yec­to edi­to­rial que bus­ca­ba ser la voz de los jóve­nes y ado­les­cen­tes de Chile. Creada en la División de Publicaciones Infantiles y Educativas y en cola­bo­ra­ción con la Dirección Nacional de Centros Juveniles y la ODEPLAN (Oficina de Planificación Nacional de Chile), Onda buscó acer­car el pro­yec­to de la UP a la juven­tud de la época. La revis­ta puso sobre la mesa deba­tes que emer­gían de las nue­vas gene­ra­cio­nes, ali­neán­do­se con las deman­das de la juven­tud extran­je­ra, como las del ‘68 fran­cés o del movi­mien­to hip­pie de Estados Unidos, pero tam­bién adop­tan­do una impron­ta local que otor­gó cen­tra­li­dad a la refor­ma uni­ver­si­ta­ria y al pro­ble­ma habi­ta­cio­nal. Por ello, tam­bién buscó ser una alter­na­ti­va a publi­ca­cio­nes con­si­de­ra­das bur­gue­sas, como la revis­ta Ritmo de la Juventud (1965–1975), y logró ins­ta­lar­se en un medio en el que el con­trol de la infor­ma­ción esta­ba con­cen­tra­do en los gran­des gru­pos eco­nó­mi­cos de dere­cha polí­ti­ca.

Onda sur­gió en un momen­to par­ti­cu­lar de la his­to­ria de Chile y del mundo, en el que la juven­tud se eri­gía como un nuevo grupo capaz de impul­sar gran­des deman­das y movi­mien­tos socia­les. Durante la segun­da mitad del siglo XX, comen­za­ron a desa­rro­llar una mira­da crí­ti­ca, lo que gene­ró deba­tes aca­lo­ra­dos que bus­ca­ban rom­per con el sta­tus quo y expe­ri­men­tar con nue­vas expre­sio­nes artís­ti­cas y cul­tu­ra­les. En este esce­na­rio, Onda buscó hacer­se un lugar en el mer­ca­do de las revis­tas juve­ni­les de la época con un com­po­nen­te dis­tin­ti­vo. La revis­ta pro­ve­nía de una edi­to­rial esta­tal bajo un gobierno que sus­cri­bía un pro­yec­to socia­lis­ta, por lo que no sólo bus­ca­ba entre­te­ner, sino tam­bién infor­mar y con­cien­ti­zar sobre las pro­ble­má­ti­cas del mundo en el que vivían. Así, aun­que tenía una mar­ca­da ten­den­cia de izquier­da, tam­bién se incluían artícu­los y repor­ta­jes dedi­ca­dos a la inmen­sa varie­dad de expre­sio­nes cul­tu­ra­les del perío­do, pro­cu­ran­do que cada joven del país se viera refle­ja­do en la revis­ta. 

El equi­po de Onda esta­ba con­for­ma­do por Wilson Tapia y Patricio García como direc­tor y edi­tor, res­pec­ti­va­men­te, ade­más de con­tar con el escri­tor Ariel Dorfman y con los soció­lo­gos Michele Mattelart y Mario Salazar en el área de coor­di­na­ción gene­ral. Entre todos se encar­ga­ban de defi­nir los con­te­ni­dos que cada dos sema­nas sal­drían en la revis­ta, con varia­das sec­cio­nes que com­pa­gi­na­ban la entre­ten­ción con una edu­ca­ción y for­ma­ción de van­guar­dia. Así, des­ta­ca­ron sec­cio­nes como La Juventud Interroga, en las que lle­va­ban a jóve­nes de dis­tin­tas escue­las para que entre­vis­ta­ran a impor­tan­tes per­so­na­li­da­des de la época. Todo esto, siem­pre acom­pa­ña­do de las últi­mas actua­li­za­cio­nes del mundo del espec­tácu­lo, del depor­te y de la moda, dando cabi­da al vasto aba­ni­co de intere­ses de la juven­tud chi­le­na. 

Con el eslo­gan “Hoy es el pri­mer día del resto de tu vida” — musi­ca­li­za­do por la agru­pa­ción Amerindios—, la revis­ta Onda bus­ca­ba trans­ver­sa­li­dad entre sus lec­to­res, sin impor­tar su estra­to social ni su ocu­pa­ción, ape­lan­do al sen­ti­do iden­ti­ta­rio de ser joven en aque­llos años. Para lograr esto, la revis­ta tam­bién contó con dis­tin­tas sec­cio­nes, entre ellas Diuncuantuay, dedi­ca­da a la farán­du­la y al entre­te­ni­mien­to, o Así soy yo, sec­ción en la que se reci­bían apor­tes de las y los lec­to­res, en los que con­ta­ban desde sus penas de amor hasta sus preo­cu­pa­cio­nes por el mundo en el que vivían. Una de las sec­cio­nes que más dio de hablar fue Información Sexual, en la cual se habla­ba abier­ta­men­te de edu­ca­ción sexual y de temas como el orgas­mo, la mas­tur­ba­ción e inclu­so la homo­se­xua­li­dad, todo ello desde un punto de vista cien­tí­fi­co y en cola­bo­ra­ción con el Departamento de Educación de la Universidad de Chile.

Detrás de la redac­ción se encon­tra­ba el equi­po de perio­dis­tas a cargo de reco­pi­lar la infor­ma­ción de los artícu­los y de pre­sen­tar­la de mane­ra atrac­ti­va para sus lec­to­res. Onda contó con la par­ti­ci­pa­ción de María Eugenia Camus como redac­to­ra y de Cecilia Olmos, Jaime Londoño y Diana Arón –actual­men­te dete­ni­da des­apa­re­ci­da– como repor­te­ros. Para su época, des­ta­ca la com­po­si­ción del equi­po en cuan­to a géne­ro, con muje­res en diver­sos car­gos de la revis­ta que abor­da­ban temá­ti­cas que las afec­ta­ban direc­ta­men­te, como la salud repro­duc­ti­va, la vio­len­cia de géne­ro y la vio­len­cia sexual. 

A pesar de for­mar parte del pro­yec­to de la Unidad Popular, el equi­po edi­to­rial no dejó de infor­mar sobre pro­ble­mas rela­ti­vos a la ges­tión del gobierno, incen­ti­van­do a los lec­to­res a adop­tar una mira­da crí­ti­ca en su vida dia­ria. Ejemplo de ello fue un repor­ta­je dedi­ca­do a la inau­gu­ra­ción de la UNCTAD III, en el que no inten­ta­ron ocul­tar su des­apro­ba­ción del pro­yec­to, refi­rién­do­se a que duran­te su cons­truc­ción se rea­li­za­ron “esfuer­zos para batir todos los récords y hacer una con­fe­ren­cia de lujo… récords que nunca se han bati­do para cons­truir una pobla­ción o un hos­pi­tal” (Onda N°15, 1972, p. 21). 

La pro­pues­ta esté­ti­ca de la revis­ta con­sis­tía en un len­gua­je visual cer­cano a la con­tra­cul­tu­ra, con cla­ras influen­cias de la psi­co­de­lia y del pop art nor­te­ame­ri­cano. Esto apa­re­ce desde las pri­me­ras por­ta­das de la revis­ta, dise­ña­das por Carlos Rojas Maffioletti, quien recu­rría al alto con­tras­te con colo­res inten­sos y satu­ra­dos. Esto tam­bién se refle­ja­ba en las pági­nas inte­rio­res de la revis­ta, con un dise­ño y una dia­gra­ma­ción a cargo de Jaime González, Liliana González y José Maturana. A tra­vés de com­po­si­cio­nes lla­ma­ti­vas, tipo­gra­fías y let­te­ring psi­co­dé­li­cos y colo­res estri­den­tes, la grá­fi­ca de Onda se con­ver­tía en un vehícu­lo para ins­ta­lar narra­ti­vas emer­gen­tes y expe­ri­men­ta­les, ali­neán­do­se con la con­tra­cul­tu­ra glo­bal y local tanto en tér­mi­nos esté­ti­cos como dis­cur­si­vos. En pocos meses pasó a ser reco­no­ci­da como una publi­ca­ción van­guar­dis­ta y cer­ca­na a los movi­mien­tos con­tra­cul­tu­ra­les, sin per­der su aspi­ra­ción a ser un medio de masas, con dis­tri­bu­ción en todos los kios­cos del país, y per­fec­cio­nan­do el for­ma­to y la edi­ción para lle­gar a aún más jóve­nes. 
Tras el golpe de Estado, la Junta Militar acaba con la revis­ta Onda y con la línea edi­to­rial que se forja desde la Editora Nacional Quimantú duran­te la Unidad Popular. Finaliza de este modo una publi­ca­ción rup­tu­ris­ta que le otor­gó a la juven­tud un papel pro­ta­gó­ni­co en la cons­truc­ción de un socia­lis­mo car­ga­do de deman­das socia­les, pero tam­bién de entre­ten­ción, músi­ca y recrea­ción. Esta revis­ta encar­na un pro­yec­to único que apos­tó por ser edu­ca­ti­vo y entre­te­ni­do a la vez, sin per­der de vista su voca­ción de masas y el rol cen­tral de la juven­tud como van­guar­dia cul­tu­ral de la época. Onda se con­vir­tió en un medio en el que las y los jóve­nes chi­le­nos podían reco­no­cer­se, expre­sar­se y for­mar­se crí­ti­ca­men­te. Un medio de comu­ni­ca­ción públi­co que fue un vehícu­lo para demo­cra­ti­zar la cul­tu­ra, pero tam­bién para entu­sias­mar a nue­vas gene­ra­cio­nes con el camino demo­crá­ti­co hacia un socia­lis­mo car­ga­do de ima­gi­na­ción, rock y sen­sua­li­dad.

Referencias

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das: 

Lamadrid, S. (2014). Ritmo revi­si­ta­do. Representaciones de géne­ro en los 60. Santiago de Chile. Editorial Cuarto Propio.

“El mundo viene a Chile”. La juven­tud inte­rro­ga. (1972). Revista Onda, núm 15. Santiago de Chile: Editora Nacional Quimantú.

Mattelart, A & M. (1970). Juventud chi­le­na. Rebeldía y con­for­mis­mo. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

Molina, M. I., Facuse, M., & Yáñez, I. (2018). Quimantú: Prácticas, polí­ti­ca y memo­ria. Santiago, Chile: Grafito Ediciones.

Vico. M (2019). Todos jun­tos: ico­no­gra­fía de la con­tra­cul­tu­ra en Chile (1964–1974). Santiago de Chile: Ediciones Fulgor.

Otros enla­ces:

Información reco­gi­da por el sitio web Memoria Chilena sobre la revis­ta Onda donde se inclu­yen algu­nas digi­ta­li­za­cio­nes.. 

https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-97228.html

Cómo citar este artícu­lo APA (7.ª edi­ción):
Henríquez, V. (2026, 13 de mayo). Revista Onda. Modernismo Latinoamericano. https://www.modernismolatinoamericano.org/Revista-onda

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