Modelo Mundial Latinoamericano (MML) 

Ana Grondona, soció­lo­ga, inves­ti­ga­do­ra y docen­te en la Universidad de Buenos Aires. Coordina el Fondo Carlos Mallmann en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Ciudad: San Carlos de Bariloche
Productor: Fundación Bariloche
Personas Vinculadas: Carlos A. Mallmann, Jorge Sábato, Enrique Oteiza, Amílcar O. Herrera, Helio Jaguaribe, Osvaldo Sunkel, Graciela Chichilnisky, Gilberto C. Gallopin, Jorge E. Hardoy, Diana Mosovich, Gilda L. de Romero Brest, Carlos E. Suárez, y Luis Talavera.
Ubicación: Fondo Carlos Mallmann – Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
País: Argentina

“(L)os pro­ble­mas más impor­tan­tes que afron­ta el mundo moderno no son físi­cos sino socio­po­lí­ti­cos, y están basa­dos en la des­igual dis­tri­bu­ción del poder tanto inter­na­cio­nal como den­tro de los paí­ses, en todo el mundo. El resul­ta­do es una socie­dad opre­si­va y alie­nan­te, asen­ta­da en gran parte en la explo­ta­ción. El dete­rio­ro del medio físi­co no es una con­se­cuen­cia inevi­ta­ble del pro­gre­so humano, sino el resul­ta­do de una orga­ni­za­ción social cimen­ta­da en valo­res en gran parte des­truc­ti­vos”
— (Fundación Bariloche, 1977)

El Modelo Mundial Latinoamericano (MML) fue un mode­lo compu­tacio­nal desa­rro­lla­do por la Fundación Bariloche entre 1972 y 1976, como una res­pues­ta crí­ti­ca al infor­me Los lími­tes del cre­ci­mien­to de 1972 que pre­sen­ta­ba los resul­ta­dos del World3. Este últi­mo, finan­cia­do por el Club de Roma, había sido diri­gi­do por Donella Meadows y Dennis Meadows usan­do el len­gua­je de simu­la­ción Dynamo desa­rro­lla­do por el grupo de Jay W. Forrester en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Mientras el deno­mi­na­do mode­lo del MIT plan­tea­ba la exis­ten­cia de lími­tes físi­cos al cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co y pobla­cio­nal que deven­drían en esco­llos insu­pe­ra­bles, el MML sub­ra­ya­ba que los pro­ble­mas glo­ba­les eran parte del pre­sen­te, no de un futu­ro pro­yec­ta­do para 2050, y que sus cau­sas eran socia­les y polí­ti­cas, deri­va­das de la des­igual dis­tri­bu­ción de los recur­sos y del abuso de poder tanto a nivel nacio­nal como inter­na­cio­nal.

El dise­ño del MML se enca­ró con una pers­pec­ti­va mar­ca­da­men­te inter­dis­ci­pli­na­ria, a par­tir de un equi­po de pro­fe­sio­na­les pro­ve­nien­tes de diver­sas for­ma­cio­nes en cien­cias natu­ra­les, exac­tas y socia­les, que incluían exper­ti­cias en demo­gra­fía, recur­sos natu­ra­les no reno­va­bles, mate­má­ti­cas, socio­lo­gía, eco­no­mía, salud, con­ta­mi­na­ción, ali­men­ta­ción, edu­ca­ción, vivien­da y urba­ni­za­ción. Bajo la direc­ción del geó­lo­go Amílcar Herrera, el MML se dise­ñó como un mode­lo mate­má­ti­co nor­ma­ti­vo, enfo­ca­do en las nece­si­da­des huma­nas básicas.Contrastaba con el pesi­mis­mo neo­mal­thu­siano del MIT, pro­po­nien­do en su lugar una hoja de ruta hacia un desa­rro­llo igua­li­ta­rio y crí­ti­co del con­su­mis­mo. El indi­ca­dor de desa­rro­llo ele­gi­do fue la exten­sión de la expec­ta­ti­va de vida al nacer antes que el mero incre­men­to del PIB o del PIB per capi­ta. Además de cues­tio­nar la pro­pie­dad pri­va­da, obje­ta­ba la pro­pie­dad esta­tal, y pro­po­nía una lógi­ca de uso de los bie­nes de pro­duc­ción y de la tie­rra que per­mi­tie­ra su admi­nis­tra­ción efi­cien­te sin pro­vo­car pri­vi­le­gios ni for­mas de explo­ta­ción. Bajo estas pre­mi­sas, el mode­lo demos­tra­ba que, a con­tra­mano de las adver­ten­cias del World3, el nuevo esti­lo de desa­rro­llo era físi­ca­men­te via­ble.  

Para su dise­ño, contó con un des­ta­ca­do equi­po inter­dis­ci­pli­na­rio que pro­du­jo y sis­te­ma­ti­zó infor­ma­ción para ali­men­tar los cinco sec­to­res en los que se estruc­tu­ró: ali­men­ta­ción, edu­ca­ción, vivien­da, bie­nes de capi­tal, y otros ser­vi­cios y bie­nes de con­su­mo. Se pro­gra­mó usan­do el len­gua­je Fortran 77. En tanto se tra­ta­ba de un ejer­ci­cio a nivel glo­bal, se pro­yec­ta­ron cua­tro blo­ques: los paí­ses desa­rro­lla­dos, Asia, África y América Latina. Los resul­ta­dos fue­ron publi­ca­dos en el libro ¿Catástrofe o nueva socie­dad? Modelo Mundial Latinoamericano (cuya pri­me­ra edi­ción, en inglés, es de 1976) donde se seña­la­ba que, bajo las orien­ta­cio­nes nor­ma­ti­vas pro­pues­tas, América Latina podría lle­gar a satis­fa­cer las nece­si­da­des bási­cas de su pobla­ción hacia fina­les del siglo XX, mien­tras que regio­nes como África y Asia u Oceanía reque­ri­rían perío­dos algo más lar­gos, debi­do a mayo­res des­igual­da­des estruc­tu­ra­les y défi­cits ini­cia­les en recur­sos y capa­ci­da­des pro­duc­ti­vas

El MML par­ti­ci­pó en el con­tex­to de la “fie­bre de mode­los” de los años seten­ta, mar­ca­da por un auge de estu­dios en futu­ro­lo­gía, de una cre­cien­te inquie­tud por las ame­na­zas eco­ló­gi­cas y socia­les del desa­rro­llo, así como por un pro­ce­so de revi­sión crí­ti­ca de las des­igual­da­des inter­na­cio­na­les en nom­bre de un nuevo orden eco­nó­mi­co inter­na­cio­nal. En vir­tud de ello, fue aco­gi­do con inte­rés en diver­sos foros, como las Naciones Unidas o la Organización Internacional del Trabajo. También enfren­tó crí­ti­cas por su carác­ter neta­men­te nor­ma­ti­vo, lo que redu­cía su atrac­ti­vo como herra­mien­ta para el dise­ño más con­cre­to de polí­ti­cas públi­cas.

El golpe cívi­co-mili­tar en Argentina en 1976 marcó un abrup­to final para el desa­rro­llo del mode­lo. La Fundación Bariloche sufrió seve­ras repre­sa­lias, exi­lios y for­mas de per­se­cu­ción y ostra­cis­mo. Esto, suma­do a la gene­ra­li­za­ción de alter­na­ti­vas neo­li­be­ra­les como sali­da a la cri­sis capi­ta­lis­ta abier­ta a par­tir de la pro­li­fe­ra­ción de resis­ten­cias obre­ras a fines de la déca­da de 1960 y del alza del pre­cio de la ener­gía, con­tri­bu­yó al ocaso del pro­yec­to. En años recien­tes, el MML ha sido obje­to de esfuer­zos de recu­pe­ra­ción y actua­li­za­ción. En 2004, con moti­vo de su 30º ani­ver­sa­rio, se publi­có una edi­ción revi­sa­da de su texto fun­da­cio­nal. Además, ini­cia­ti­vas aca­dé­mi­cas han bus­ca­do digi­ta­li­zar y moder­ni­zar el mode­lo, como la tra­duc­ción de su códi­go a len­gua­jes de pro­gra­ma­ción más recien­tes. 

El lega­do del MML, como las dis­cu­sio­nes sobre “esti­los de desa­rro­llo” de la que formó parte, per­sis­te como un ejem­plo de pen­sa­mien­to crí­ti­co desde el Sur Global. Al situar las nece­si­da­des huma­nas y la jus­ti­cia social en el cen­tro de los deba­tes sobre desa­rro­llo, el MML anti­ci­pó muchas de las dis­cu­sio­nes del pre­sen­te.

Referencias

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das: 

Danós, A. (2021). Modelo Mundial Latinoamericano: Recuperación y Modernización [Tesis de licen­cia­tu­ra, Universidad de Buenos Aires].

Gallopin, G. (2000). El Modelo Mundial Latinoamericano, cua­tro déca­das des­pués. Universidad Nacional del Litoral. Recuperado de https://www.unl.edu.ar.

Herrera, A., Scolnik, H., et al. (Eds.) (1977), ¿Catástrofe o nueva socie­dad?. Ottawa: Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo.

Cómo citar este artícu­lo APA (7.ª edi­ción):
Grondona, A. (2026, 16 de agos­to). Modelo Mundial Latinoamericano (MML). Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/modelo-mundial-latinoamericano-mml/

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