Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU)

Carolina Unda Villarroel. Arquitecta Universidad de Chile. Magister Planificación Urbana Pontificia Universidad Católica de Chile

Ciudad: Santiago
Productor: CORMU, Ministerio de Vivienda y Urbanismo
Personas Vinculadas: Miguel Lawner
Ubicación: Archivo per­so­nal Miguel Lawner; Revista AUCA (Universidad de Chile)
País: Chile

“(…) Por mucho que hagas buena arqui­tec­tu­ra, si está inser­ta en un espa­cio no pla­ni­fi­ca­do, donde exis­ten nume­ro­sas con­tra­dic­cio­nes o con­flic­tos que cons­pi­ran para que esa obra jue­gue el rol que debe jugar, no se cum­ple el pro­pó­si­to. La pla­ni­fi­ca­ción urba­na es un capí­tu­lo com­ple­ta­men­te ausen­te hoy en la prác­ti­ca de la arqui­tec­tu­ra y el urba­nis­mo en Chile (…)”. — Miguel Lawner, 2021.

Las ciu­da­des no mue­ren, se trans­for­man, y lo hacen muchas veces de mane­ra des­igual. Los sec­to­res popu­la­res se ins­ta­lan en la peri­fe­ria sin ser­vi­cios, mien­tras el cen­tro se dete­rio­ra y los sue­los mejor ubi­ca­dos que­dan subuti­li­za­dos o en manos pri­va­das. Frente a esa lógi­ca, la rege­ne­ra­ción urba­na pro­po­ne una res­pues­ta que es tam­bién una toma de posi­ción: inter­ven­ción inte­gral sobre áreas urba­nas dete­rio­ra­das, obso­le­tas o mal apro­ve­cha­das, que bus­can mejo­rar sus con­di­cio­nes gene­ra­les para devol­ver­les den­si­dad, sen­ti­do y jus­ti­cia. En Chile, esa apues­ta tomó for­mas y nom­bre pro­pio: la Corporación de Mejoramiento Urbano (en ade­lan­te CORMU) vigen­te entre 1965 y 1973.

La CORMU fue crea­da en 1965 en el marco de la fun­da­ción del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), duran­te el gobierno demo­cris­tiano de Eduardo Frei Montalva. Su ori­gen res­pon­día a un diag­nós­ti­co pre­ci­so: hacia comien­zos de la déca­da de los sesen­ta exis­tían al menos 28 ins­ti­tu­cio­nes depen­dien­tes de ocho minis­te­rios dis­tin­tos que inter­ve­nían simul­tá­nea­men­te en mate­rias de vivien­da, urba­ni­za­ción y equi­pa­mien­to, sin coor­di­na­ción efec­ti­va entre ellas. Ante esta frag­men­ta­ción ins­ti­tu­cio­nal, el nuevo minis­te­rio inte­gró cua­tro orga­nis­mos autó­no­mos espe­cia­li­za­dos: la Corporación de la Vivienda (CORVI), des­ti­na­da exclu­si­va­men­te a cons­truir; la Corporación de Servicios Habitacionales (CORHABIT), encar­ga­da de la dis­tri­bu­ción y asig­na­ción de las vivien­das; la CORMU, encar­ga­da de la adqui­si­ción de pre­dios y la rege­ne­ra­ción urba­na; y la Caja Central de Ahorro y Préstamo, con fun­ción cre­di­ti­cia (Schapira, 1966).

La CORMU fue con­ce­bi­da como una empre­sa del Estado de carác­ter autó­no­mo, con per­so­na­li­dad jurí­di­ca y patri­mo­nio pro­pio. Su marco jurí­di­co le otor­gó com­pe­ten­cia para expro­piar y par­ti­ci­par en el mer­ca­do del suelo, para remo­de­lar inmue­bles urba­nos y para pro­yec­tar zonas de urba­ni­za­ción. Además, con­ta­ba con atri­bu­cio­nes para pro­po­ner direc­ta­men­te modi­fi­ca­cio­nes a los ins­tru­men­tos de pla­ni­fi­ca­ción urba­na, y para cola­bo­rar y aso­ciar­se con muni­ci­pa­li­da­des y empre­sas pri­va­das en pro­yec­tos de desa­rro­llo (Homold y Poblete, 1966). Esta arqui­tec­tu­ra legal le per­mi­tía actuar con la velo­ci­dad y fle­xi­bi­li­dad que la buro­cra­cia esta­tal tra­di­cio­nal no podía ofre­cer, y fue una carac­te­rís­ti­ca común de las cor­po­ra­cio­nes lati­no­ame­ri­ca­nas del perío­do desa­rro­llis­ta.

El diag­nós­ti­co ini­cial que moti­vó su crea­ción era pre­ci­so. La polí­ti­ca habi­ta­cio­nal domi­nan­te hasta enton­ces había cons­trui­do barrios exten­sos y de baja den­si­dad que con­su­mían rápi­da­men­te los sue­los dis­po­ni­bles en la peri­fe­ria de Santiago. Se esti­ma­ba que el Estado, que cubría el 80% de la deman­da habi­ta­cio­nal, nece­si­ta­ría incor­po­rar 800 hec­tá­reas nue­vas cada año para man­te­ner ese mode­lo, con solo unas 3.000 hec­tá­reas libres dis­po­ni­bles. Ello gene­ra­ba dos con­se­cuen­cias gra­ves: una infra­es­truc­tu­ra enor­me­men­te cara e inefi­cien­te —dada la exten­sión de las redes de agua, luz, trans­por­te y calles hacia zonas ale­ja­das— y la pér­di­da irre­ver­si­ble de sue­los agrí­co­las en los bor­des inme­dia­tos de la capi­tal (Barella, 1969). La CORMU sur­gió pre­ci­sa­men­te para rever­tir esa ten­den­cia pro­mo­vien­do la den­si­fi­ca­ción del teji­do urbano exis­ten­te.

Se desa­rro­lló un enfo­que urba­nís­ti­co que marcó una rup­tu­ra con la con­cep­ción “clá­si­ca” que había domi­na­do la arqui­tec­tu­ra chi­le­na hasta comien­zos de los sesen­ta. Frente a un urba­nis­mo cen­tra­do en los atri­bu­tos físi­co-fun­cio­na­les del dise­ño, la cor­po­ra­ción adop­tó una visión “orga­ni­cis­ta”, donde la ciu­dad deja­ba de verse como un con­jun­to de edi­fi­cios para enten­der­se como un sis­te­ma com­ple­jo en el que coexis­ten con­te­ni­dos socia­les y ambien­ta­les (Nigel, 1998).

El len­gua­je arqui­tec­tó­ni­co de la CORMU estu­vo pro­fun­da­men­te mar­ca­do por los prin­ci­pios del Movimiento Moderno. Sus pro­yec­tos de remo­de­la­ción res­pon­dían a una lógi­ca for­mal reco­no­ci­ble: torres en altu­ra libe­ran­do el suelo para espa­cios abier­tos, sepa­ra­ción de flu­jos pea­to­na­les y vehi­cu­la­res en dis­tin­tos nive­les, y pro­gra­mas mix­tos que inte­gra­ban vivien­da, comer­cio, equi­pa­mien­to comu­ni­ta­rio y áreas ver­des en un mismo con­jun­to (Raposo y Valencia, 2005).

En tér­mi­nos for­ma­les, la prác­ti­ca de dise­ño de la CORMU se apo­ya­ba en la repe­ti­ción modu­lar: un reper­to­rio aco­ta­do de estruc­tu­ras tipo­ló­gi­cas que se com­bi­na­ban y repli­ca­ban para dar forma a las dis­tin­tas remo­de­la­cio­nes. Esta sis­te­ma­ti­za­ción no era solo una opción esté­ti­ca sino tam­bién ope­ra­ti­va, ya que per­mi­tía esca­lar la pro­duc­ción urba­na con cier­ta efi­cien­cia den­tro de un orga­nis­mo que debía actuar simul­tá­nea­men­te en múl­ti­ples fren­tes de la ciu­dad. Esta lógi­ca es par­ti­cu­lar­men­te explí­ci­ta en el caso de los pro­yec­tos de las remo­de­la­cio­nes Santiago-Centro, Villa San Luis y Parque San Luis.

La ope­ra­ción urba­na de mayor mag­ni­tud esca­lar fue la Remodelación San Borja, ini­cia­da sobre los terre­nos del anti­guo Hospital San Borja, en pleno ani­llo peri­cen­tral de Santiago. El pro­yec­to pos­tu­la­ba una den­si­dad habi­ta­cio­nal de 1.000 habi­tan­tes por hec­tá­rea, agru­pa­dos en edi­fi­cios torre de 20 a 22 pisos, libe­ran­do así una pro­por­ción sig­ni­fi­ca­ti­va del suelo para áreas ver­des, equi­pa­mien­to metro­po­li­tano y veci­nal. La pro­pues­ta urba­nís­ti­ca se estruc­tu­ra­ba en un ani­llo de via­li­dad pea­to­nal sepa­ra­do del trá­fi­co vehi­cu­lar, arti­cu­lan­do espa­cios que eran simul­tá­nea­men­te urba­nos y veci­na­les (Barella, 1969). La inser­ción pos­te­rior del Edificio de la UNCTAD III den­tro de este con­jun­to —encar­ga­do a un equi­po de arqui­tec­tos en 1971 y cons­trui­do en solo 275 días bajo direc­ción de Miguel Lawner— con­so­li­dó a San Borja como el nodo más emble­má­ti­co de la ambi­ción moder­ni­za­do­ra de la cor­po­ra­ción.

En el perío­do de la Unidad Popular (1970–1973), la CORMU amplió sig­ni­fi­ca­ti­va­men­te su esca­la de acción bajo la direc­ción eje­cu­ti­va de Miguel Lawner. La cor­po­ra­ción desa­rro­lló un con­jun­to de pla­nes sec­cio­na­les de remo­de­la­ción urba­na que abar­ca­ban sec­to­res estra­té­gi­cos del área metro­po­li­ta­na: el cen­tro y el Barrio Cívico, Santiago Poniente, San Borja-Bellavista, Independencia-Cerro Blanco y el Fundo San Luis, entre otros (Raposo, 2005). Estos sec­cio­na­les no solo tenían una dimen­sión físi­ca: incor­po­ra­ban solu­cio­nes habi­ta­cio­na­les de inte­rés social en pro­ce­sos de con­so­li­da­ción de las áreas más cen­tra­les de la ciu­dad, con el pro­pó­si­to explí­ci­to de redu­cir la segre­ga­ción urba­na y orien­tar el cre­ci­mien­to hacia zonas con infra­es­truc­tu­ra ya ins­ta­la­da. La CORMU ade­más con­ci­bió pro­yec­tos de esca­la regio­nal —como los “Puertos Metropolitanos”— que inte­gra­ban Valparaíso y San Antonio median­te el con­cep­to del “Anillo del Mar”, con el obje­ti­vo de con­tro­lar la expan­sión de Santiago y pro­te­ger sue­los agrí­co­las (Raposo, 2005).

Por otro lado, la CORMU fue tam­bién pio­ne­ra en la ges­tión de áreas ver­des y espa­cios públi­cos metro­po­li­ta­nos. A tra­vés de su ofi­ci­na de par­ques y recrea­ción, impul­só la recu­pe­ra­ción del Parque O’Higgins, el bal­nea­rio Chacarilla en el Cerro San Cristóbal y la res­tau­ra­ción de la Iglesia La Matriz en Valparaíso. Su diag­nós­ti­co era con­tun­den­te: el défi­cit de áreas ver­des en Santiago gene­ra­ba un des­equi­li­brio eco­ló­gi­co peli­gro­so y una ausen­cia casi total de zonas de recrea­ción al aire libre en los sec­to­res popu­la­res, agra­va­do por una acen­tua­da des­pro­por­ción de man­cha verde que pri­vi­le­gia­ba el sec­tor orien­te de la ciu­dad (CORMU, 1971). La recu­pe­ra­ción patri­mo­nial tam­bién formó parte de su agen­da: pro­yec­tos como el Seccional Londres-París y la remo­de­la­ción del Cerro Blanco inte­gra­ban valo­res his­tó­ri­cos, cul­tu­ra­les y ambien­ta­les en la inter­ven­ción urba­na, anti­ci­pan­do en el con­tex­to chi­leno cier­tos pos­tu­la­dos que serían aso­cia­dos más tarde al pos­mo­der­nis­mo arqui­tec­tó­ni­co (Gámez, 2006).

El golpe de Estado del 11 de sep­tiem­bre de 1973 inte­rrum­pió abrup­ta­men­te la tra­yec­to­ria de la CORMU. La ins­ti­tu­ción fue inter­ve­ni­da y reor­ga­ni­za­da por la dic­ta­du­ra cívi­co-mili­tar, que des­man­te­ló sus fun­da­men­tos jurí­di­cos, reorien­tó sus acti­vos y disol­vió sus equi­pos téc­ni­cos. Muchos de los sec­cio­na­les de remo­de­la­ción que­da­ron sin eje­cu­tar. Miguel Lawner fue dete­ni­do y exi­lia­do. La nueva polí­ti­ca urba­na impues­ta desde 1973 pri­vi­le­gió el libre mer­ca­do del suelo y aban­do­nó la pla­ni­fi­ca­ción inte­gra­do­ra que había carac­te­ri­za­do a la cor­po­ra­ción. La CORMU fue for­mal­men­te supri­mi­da en 1976, ponien­do fin a once años de una expe­rien­cia ins­ti­tu­cio­nal que había repre­sen­ta­do, según Bustos-Peñafiel (2020), una acción decla­ra­da de rege­ne­ra­ción desde el Estado con el obje­ti­vo de alcan­zar el mejo­ra­mien­to y la reno­va­ción de áreas dete­rio­ra­das, den­si­fi­can­do y libe­ran­do suelo para fines de higie­ne ambien­tal y recrea­ción de sus habi­tan­tes. Su lega­do per­ma­ne­ce visi­ble en la trama urba­na de Santiago, en pro­yec­tos como la Remodelación San Borja y el hoy Centro Cultural Gabriela Mistral, así como en la genea­lo­gía de las polí­ti­cas de rege­ne­ra­ción urbano-habi­ta­cio­nal que el Estado chi­leno reto­ma­ría déca­das des­pués.

Referencias

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das: 

ArchDaily Chile (2015). Recuperado en https://www.archdaily.cl/cl/tag/cormu

Archivo GAM (2002) Documentación Edificio UNCTAD III: https://www.gam.cl

Barella, C. (1969). En busca de la altu­ra. Remodelación San Borja. Revista AUCA, 16. Citado enGámez, V. (2006). El pen­sa­mien­to urba­nís­ti­co de la CORMU (1965–1976). Revista Urbano, 9(13), 9–18.

Bustos-Peñafiel, M. (2020). Trayectoria, evo­lu­ción y con­fi­gu­ra­ción de la rege­ne­ra­ción urba­na en Chile: del higie­nis­mo a la equi­dad terri­to­rial. Revista 180, 46, 75–90.  https://doi.org/10.32995/rev180.Num-46.(2020).art-788

Bustos-Peñafiel, M. y Castrillo-Romón, M. (2020). Luces y som­bras de la rege­ne­ra­ción urba­na: pers­pec­ti­vas cru­za­das desde Latinoamérica y Europa. Revista INVI, 35(100), 1–19. https://doi.org/10.4067/S0718-83582020000300001

CORMU. (1971). CORMU 71. Planes Seccionales. Revista AUCA, 21. 

Gámez, V. (2006). El pen­sa­mien­to urba­nís­ti­co de la CORMU (1965–1976). Revista Urbano, 9(13), 9–18. Universidad del Bío-Bío, Concepción.

Honold, J. y Poblete, J. (1966). Radiografía de la metró­po­li. El Plan Regulador Intercomunal de Santiago. Revista AUCA, 2.

Raposo, A. y Valencia, M. (2005). Práctica polí­ti­ca del dise­ño urbano. Notas sobre la vida ins­ti­tu­cio­nal y labor de la Corporación de Mejoramiento Urbano, CORMU 1966–1976. Santiago de Chile: LOM Ediciones.

Lawner, M. (2013). Memorias de un arqui­tec­to obs­ti­na­do. Concepción: Ediciones Universidad del Bío-Bío.

Schapira, A. (1966). La Corporación de Mejoramiento Urbano, acon­te­ci­mien­to nacio­nal. Revista AUCA, 3, 18.

Taylor, N. (1998). Urban plan­ning theory since 1945. SAGE Publications.Varas, P. y Llano, J. (Eds.). (2011). 275 días: Sitio, tiem­po, con­tex­to y afec­cio­nes espe­cí­fi­cas. Santiago, Chile: Centro Cultural Gabriela Mistral.

Cómo citar este artícu­lo APA (7.ª edi­ción):
Unda Villarroel, C. (2026, 21 de mayo). Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU). Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/corporacion-de-mejoramiento-urbano-cormu/

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