
Cristianos por el Socialismo
Marcos Fernández Labbé. Doctor en Historia, académico del Departamento de Historia de la Universidad Alberto Hurtado, centrado en Historia Intelectual y Política del catolicismo latinoamericano, e Historiografía.
“Ser cristiano es ser solidario. Ser solidario en estos momentos en Chile es participar en el proyecto histórico que su pueblo se ha trazado.”
— La participación de los cristianos en la construcción del socialismo, 1971
“Este magisterio paralelo se manifiesta –entre otras maneras- en la difusión de una especie de catecismo popular, que no contiene sino un adoctrinamiento ideológico y político”
— Conferencia Episcopal de Chile, 1973
La victoria electoral de la Unidad Popular en septiembre de 1970 representó para un conjunto muy visible de cristianas y cristianos la posibilidad de concretar la trayectoria de politización por izquierda que –al menos desde la década de 1950– habían experimentado laicas y laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos. Con experiencias como el Movimiento Católico Allendista articulado en la elección de 1964 e Iglesia Joven, protagonista de la Toma de la Catedral del 11 de agosto de 1968, uno de los objetivos centrales que se planteaban era, por un lado, la reforma interna de la Iglesia Católica, en términos de su democratización como institución; y por otro, el compromiso activo de la misma con los más desfavorecidos, alejándose por ello de su tradicional vinculación con las élites.
En abril de 1971, jóvenes religiosas, religiosos, sacerdotes, laicas y laicos unidos en lo fundamental por la experiencia de trabajo entre sectores populares y parroquias universitarias, fundaron el Secretariado Sacerdotal de Cristianos por el Socialismo, que poco más tarde se denominaría Cristianos por el Socialismo. Su intención inicial era apoyar explícitamente el cumplimiento del Programa de la Unidad Popular, sosteniendo que este gesto público de parte de agentes religiosamente inspirados permitiría superar la siempre amenazante tendencia al sectarismo de los partidos que constituían la coalición. De forma complementaria, se consideraban como un aporte cultural a las acciones del gobierno, en tanto en su diagnóstico la figura del líder religioso mantenía prestigio popular y serviría de legitimación de los cambios radicales que la construcción del socialismo implicaría.
Probablemente en términos político-doctrinales la característica central de Cristianos por el Socialismo fue la adopción –acrítica de acuerdo a sus contendores- del marxismo no solo como un método de análisis de la realidad, sino que como un programa de transformación de ésta, que asumía de forma histórica que la vía a través de la cual esa transformación se realizaría sería la de la revolución. En ese sentido, el eje de comportamiento político de gran parte de Cristianos por el Socialismo estuvo orientado hacia la Nueva Izquierda, de inspiración cubana y representada en Chile en gran medida por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Ello suponía, en la práctica, un distanciamiento tácito de los partidos tradicionales de la izquierda chilena, como el PC y el PS, así como una proximidad con el MAPU.
De forma evidente, ello supuso la convicción de que el uso de la violencia no solo era inevitable, sino también justificada. Tal y como la Conferencia del Episcopado latinoamericano había advertido en Medellín años antes (1968), existía en el Continente una “violencia estructural”, graficada en la existencia de vastos sectores oprimidos por pequeñas “burguesías herodianas”, es decir, administradoras de la riqueza latinoamericana en función de los intereses del imperialismo de los Estados Unidos. En ese cuadro, los y las cristianas comprometidas con la revolución debían hacer primar el amor como fundamento, un amor que bien podía tornarse violento en la liberación del oprimido de su opresión, así como del opresor de su pecado.
Entre el 23 y el 30 de abril de 1972 se desarrolló, en la sede de la UNCTAD de la ciudad de Santiago, el I Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo”, inaugurado por Clodomiro Almeyda, entonces Ministro de Relaciones Exteriores chileno; y sin la presencia de autoridades eclesiásticas del país. Con más de 400 personas congregadas, dio inicio a una seguidilla de iniciativas similares – realizadas con posterioridad en Canadá, Italia y España – que daban cuenta del alcance global que el movimiento de Cristianos por el Socialismo tendría a lo largo de la década de 1970, particularmente en el mundo del ecumenismo y las teologías de la liberación. En el curso del Encuentro presentaron informes de cada uno de los países del continente que ponían el acento en la realización de un diagnóstico de la correlación de fuerzas entre las distintas clases sociales y organizaciones orientadas hacia el cambio revolucionario o su obstaculización; así como reflexiones de naturaleza táctica y estratégica en torno a los modos de participación activa de las y los cristianos en el proceso. Del mismo modo, se compartió un cancionero con composiciones destinadas a rimar la doctrina cristiana con el ánimo revolucionario; y el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez presentó una densa ponencia que, titulada “Marxismo y Cristianismo”, anotaba a este último como un verdadero motor utópico de la historia.
En su documento final que circuló rápida y masivamente a nivel nacional y continental, con intención apologética y polémica, se indicaba:
“El proceso revolucionario en América Latina está en pleno curso. Son muchos los cristianos que se han comprometido en él, pero son más los que, presos de inercias mentales y categorías impregnadas por la ideología burguesa, lo ven con temor e insisten en transitar por imposibles caminos reformistas y modernizantes. El proceso latinoamericano es un proceso único y global. Los cristianos no tenemos y no queremos tener un camino político propio que ofrecer. La comprensión de este carácter único y global hace compañeros y une en una tarea común a todos aquellos que se comprometen en la lucha revolucionaria.”
La experiencia chilena de Cristianos por el Socialismo llegó a su fin con el 11 de septiembre de 1973, que supuso la muerte, prisión, expulsión y exilio de muchos de sus miembros. Poco más tarde se publicó el Documento Episcopal –elaborado con anterioridad al Golpe de Estado– Fe Cristiana y Actuación Política, que en 100 puntos sometió a crítica no solo al movimiento, sino también a cualquier posibilidad de vínculo doctrinal o práctico entre catolicismo y marxismo, declarando de forma concluyente la proscripción del tipo de conducta ‑a fin de cuentas a su juicio cismática- que Cristianos por el Socialismo había representado. Así, ese vínculo entre la utopía cristiana de la igualdad y el fin del pecado, y la ideología modernizante y secularizante del marxismo se desenvolvió paradójicamente en un continente y un tiempo histórico en el que la revolución era un programa posible, y por ello, la historia latía como futuro.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas:
Cárcamo, U. Renovación eclesial y radicalización política 1964–1973. En Sanchez, M (Ed.), Historia de la Iglesia en Chile, Tomo V (pp. 203–235). Santiago: Universitaria.
Conferencia Episcopal de Chile (1973). Fe cristiana y actuación política. En Documentos del Episcopado. Chile 1970–1973. Santiago: Ediciones Mundo.
Díaz de Valdés, L. (2024). Bendecir la revolución. Cristianismo de izquierda en Chile, 1957–1973. Santiago: Ediciones UC.
Fernández, M. (2017). Un reino de este mundo: la controversia en torno a Cristianos por el Socialismo. Chile, 1970–1973. En Sanchez, M (Ed.), Historia de la Iglesia en Chile, Tomo V (pp. 149–200). Santiago: Universitaria.
Fernández, M. (2025). En la tormenta. Cristianismo y marxismo en Chile de la Revolución en Libertad a la fundación de Cristianos por el Socialismo, 1964–1971. Santiago: Ediciones UAH.
Ramminger, M. (2019). Éramos Iglesia…en medio del pueblo. El legado de los Cristianos por el Socialismo en Chile, 1971–1973. Santiago: LOM.
Otros enlaces:
Archivo Primer Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo en el Archivo patrimonial UC
Cómo citar este artículo APA (7.ª edición):
Fernández Labbé, M. (2026, 19 de junio). Cristianos por el Socialismo. Modernismo Latinoamericano. https://www.modernismolatinoamericano.org/cristianos-por-el-socialismo/
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