
Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM)
Juan Manuel Ferreyra. Lic. en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y becario doctoral de Conicet. Miembro del Grupo de Estudios sobre Peronismo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Investiga temas relacionados al vínculo entre religión y política en los años sesenta y setenta.
Nosotros, hombres cristianos y sacerdotes de Cristo que vino a liberar a los pueblos de toda servidumbre y encomendó a la Iglesia proseguir su obra, en cumplimiento de la misión que se nos ha dado nos sentimos solidarios de ese tercer mundo y servidores de sus necesidades.
Ello implica ineludiblemente nuestra firme adhesión al proceso revolucionario, de cambio radical y urgente de sus estructuras y nuestro formal rechazo al sistema capitalista vigente y todo tipo de imperialismo económico, político y cultural
— Nuestras Coincidencias Básicas, 1969.
Desde mediados de los años sesenta las reformas aperturistas del Concilio Vaticano II (1962–1965) impactaron significativamente en América Latina, acompañando el surgimiento de prácticas pastorales inspiradas en la opción por los pobres. Los movimientos descolonizadores y antiimperialistas configuraron un horizonte tercermundista en donde tradiciones nacionalistas, socialistas y cristianas convergían en proyectos políticos revolucionarios. En Argentina había iniciado un proceso represivo con el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955, la proscripción del peronismo y la dictadura de 1966 autodenominada “Revolución Argentina”. Como respuesta a esta última, se configuró un frente rebelde en el que participaron obreros, estudiantes, intelectuales, organizaciones políticas y sacerdotes.
En diciembre de 1967 un grupo de curas de Buenos Aires difundió por distintas diócesis el Manifiesto de los 18 Obispos del Tercer Mundo (agosto, 1967), redactado por el brasileño Hélder Câmara. El manifiesto criticaba la implementación del sistema capitalista en las regiones periféricas y planteaba afinidades entre el cristianismo y el socialismo. La respuesta de adhesión fue inmediata: para comienzos de 1968 se habían reunido 400 firmas de sacerdotes de distintas regiones del país, muchos de ellos ya involucrados en la militancia social bajo las influencias posconciliares. Este impulso derivó en la organización de un Primer Encuentro Nacional en Córdoba, el 1 y 2 de mayo. Luego de este evento se le daría un nombre oficial: Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM).
Entre 1968 y 1973 el MSTM funcionó como una red de sacerdotes católicos que se propusieron adoptar una postura profética de denuncia contra las injusticias, inspirándose en la práctica de liberación de los pobres, y sosteniendo que la llegada del Reino de Dios coincidía con la construcción de una nueva sociedad. Tuvo alrededor de 450 miembros repartidos en todas las regiones de Argentina y entre sus referentes se destacan Miguel Ramondetti, Rodolfo Ricciardelli, Héctor Botán, Carlos Mugica, Domingo Bresci, Rubén Dri, Rafael Yacuzzi, Rolando Concatti, Jorge Vernazza y Alberto Carbone, entre otros. El compromiso político-religioso llegó a su máxima expresión hacia principios de los setenta, mediante el vínculo con agrupaciones sociales y políticas, la reivindicación de un socialismo latinoamericano y el acercamiento al peronismo.
Como actor clave en el proceso de articulación de sectores políticos y religiosos frente la “Revolución Argentina”, el MSTM combinó inserción territorial, intervenciones públicas y prácticas de formación en barrios populares, gremios, fábricas, agrupaciones estudiantiles y organizaciones políticas. Entre sus primeras iniciativas se encuentra la elaboración de una carta a los obispos latinoamericanos reunidos en Medellín (junio, 1968), en donde se reflexionó sobre la violencia estructural en América Latina. En septiembre lanzaron el boletín Enlace (1968–1973), órgano de difusión en donde se publicarían documentos de los encuentros nacionales, comunicados de las distintas regionales y reflexiones teológicas y políticas.
En mayo de 1969, el documento “Nuestras Coincidencias Básicas” planteaba la “búsqueda de un socialismo latinoamericano que promueva el advenimiento del Hombre Nuevo”, el cual dirían “incluye necesariamente la socialización de los medios de producción, el poder económico y el poder político y de la cultura.”. Aquello iría acompañado de una relectura del profetismo bíblico y una reflexión sobre el compromiso religioso con los movimientos revolucionarios. En 1970 se lanzó el “Documento de Santa Fe” derivado del Tercer Encuentro Nacional, en donde se hizo explícito el apoyo al peronismo considerándolo un antecedente revolucionario del pueblo argentino y un camino posible hacia el socialismo.
La cuestión del peronismo se convirtió en un eje de discusión que generó una variedad de posicionamientos, asociados a los vínculos que cada grupo regional venía estableciendo con determinadas organizaciones. Ejemplo de ello es la postura tomada por el grupo de Mendoza en el libro Nuestra opción por el peronismo (1971). Paralelamente, surgieron discusiones respecto a la lucha armada, cuestión que terminó quedando sujeta a las decisiones personales de los miembros, algunos de los cuales ya tenían vinculación directa o indirecta con agrupaciones guerrilleras.
Con el retorno de Perón en 1973 se profundizaron las tensiones. Algunos miembros decidieron incorporarse a las estructuras oficiales del peronismo, mientras que otros mantuvieron un apoyo crítico al gobierno defendiendo la construcción de una estrategia popular alternativa. Al mismo tiempo, las diferentes posturas respecto al celibato y la obediencia institucional a la Iglesia acentuaron conflictos internos.
Luego del VI Encuentro Nacional en agosto de 1973 el MSTM se fracturó a nivel nacional, aunque algunas regionales continuaron activas. En 1975 el grupo de Capital Federal publicó El pueblo, ¿dónde está?, libro que inspiraría el desarrollo de la teología del pueblo. La crisis final vendría de la mano de las persecuciones desatadas desde 1974 por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), y la instauración de la dictadura cívico-militar de 1976 la cual tendría entre sus víctimas mortales, desaparecidos y exiliados a sacerdotes y ex-sacerdotes tercermundistas.
La experiencia del MSTM puede situarse dentro de un conjunto más amplio de corrientes críticas y emancipatorias latinoamericanas del siglo XX: movimientos antiimperialistas, nacionalismos populares, marxismos latinoamericanos, teorías de la dependencia, pedagogías, teologías y filosofías de la liberación. En muchas de ellas, lo religioso no operó como un residuo premoderno ni tampoco como un “disfraz” ideológico, sino como un elemento constitutivo de una praxis histórica y un horizonte utópico. De este modo, la articulación entre profetismo cristiano y política revolucionaria permitió a los sacerdotes tercermundistas formular un proyecto de liberación integral que incluía todos los aspectos humanos (sociales, políticos, económicos, culturales, espirituales), traduciéndose en diversos modos de pasar a la acción y de repensar la identidad religiosa desde las realidades latinoamericanas para transformarlas.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas:
Bresci, D. (2018). Historia de un compromiso. A cincuenta años del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Grupo Editorial Sur.
Concatti, R. (1972) [1971]. Nuestra opción por el peronismo [2da edición]. Publicaciones del MSTM de Mendoza.
Mangione, M. (2001). El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. CEME.
Martín, J. (1992). Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Un debate argentino. Guadalupe.
MSTM (1972). Crónica, documentos, reflexión [tercera edición]. Publicaciones del MSTM de Buenos Aires.
MSTM (1973). Los sacerdotes para el Tercer Mundo y la actualidad nacional. Ediciones La Rosa Blindada.
MSTM (1975). El pueblo, ¿dónde está?. Publicaciones del MSTM de Buenos Aires.Touris, C. (2021). La constelación tercermundista. Catolicismo y cultura política en la Argentina 1955–1976. Biblos.
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