
Manifiesto
Modernismo Latinoamericano es una iniciativa que busca relevar la producción intelectual, visual y material de los proyectos emancipatorios del ciclo desarrollista y de su antesala en las primeras décadas del siglo XX. Ante la cancelación de futuro que caracteriza el actual momento histórico, buscamos abrir los archivos de aquellas imaginaciones plebeyas que retomaron la senda jacobina de la Revolución Haitiana, y se abrieron paso mediante los programas de industrialización, las reformas agrarias, la expansión de la instrucción popular y las disputas por la toma, ampliación y democratización del Estado.
“La humanidad es verbo que no sólo se conjuga en pasado, sino esencialmente en futuro”
— Olga Poblete
En América Latina, el concepto de modernismo tradicionalmente ha sido empleado para designar un grupo de vanguardias literarias hispanoamericanas cuyas contribuciones inician hacia fines del siglo XIX. Sin embargo, y a partir del rescate de diversos artefactos y experiencias que transcurren entre la Revolución Mexicana de 1910 y el triunfo de la Revolución Nicaragüense en 1979, esta iniciativa tiene como finalidad ampliar el alcance de este concepto, situando a la región en el marco de una historia global del modernismo popular. A diferencia del alto modernismo occidental, el latinoamericano fue producto de una potencia barroca cuya fuerza vital se deriva de la mezcla entre culturas, diásporas y mestizajes; sincretismos globales y locales del movimiento obrero, campesino, feminista e indígena. En la actualidad, volver a reclamar la fuerza disruptiva del Modernismo Latinoamericano parte de reconocer que no fue solamente uno, así como tampoco fue exclusivamente elitario, masculino, heterosexual ni europeizante.
“Sólo la antropofagia nos une.
Socialmente. Económicamente. Filosóficamente”— Manifiesto Antropófago
Lejos de un gesto nostálgico buscamos restituir los futuros soterrados de proyectos que fueron eminentemente abigarrados, insurgentes e internacionalistas. Huellas de un modernismo antropófago que no buscó preservar ninguna pureza, sino encarnar las derivas históricas de movimientos que ampliaron y radicalizaron la promesa del proyecto ilustrado, trazando un horizonte emancipatorio desde la realidad concreta de los pueblos de la periferia. “Tierra y libertad”, la consigna inmortalizada por la Revolución Mexicana en 1910, simboliza poderosamente aquel espíritu de los tiempos.
Durante este período, la región fue el escenario de una apuesta por revolucionar las formas artísticas, tecnológicas, científicas y económicas. La reproductibilidad técnica abrió paso a un profuso campo de producción cinematográfico, gráfico y editorial sostenido tanto en la experimentación formal, como en la aspiración por democratizar su acceso y la autorrepresentación popular. Nuevas corrientes arquitectónicas respondieron a las necesidades más apremiantes de la clase trabajadora, pero también permitieron diseñar infraestructuras masivas orientadas al ocio y el disfrute que buscaban ampliar la experiencia subjetiva y abrir espacio al goce colectivo. Así, la historia del modernismo es una historia sensible que se extendió más allá del hormigón armado; entre los planos de las obras brutalistas, de los parques y de las viviendas sociales, también supo proyectar la materialidad de una vida mejor.
A su vez, la ampliación de la capacidad productiva-industrial en las economías nacionales durante la era desarrollista trajo consigo diversas propuestas de modernidad política que desafiaron la dependencia neocolonial y las repúblicas oligárquicas, y que quedaron nítidamente retratadas en acontecimientos como la Revolución Cubana, la Unidad Popular, y el internacionalismo de la Tricontinental. El golpe militar de Brasil, en 1964, inaugura un nuevo ciclo de gobiernos autoritarios y contrarrevolucionarios en América del Sur, donde la lucha antifascista puso en el centro la defensa de la libertad política y la dignidad humana. Mientras tanto, una nueva ola de luchas de liberación nacional e internacionalismo tenía su apogeo en Centroamérica, con el triunfo de la revolución sandinista en 1979 y la VI Conferencia del Movimiento de Países No Alineados.
“Todo lo humano es nuestro”
— José Carlos Mariátegui
El acervo que ponemos a disposición articula procesos de liberación nacional y sexual, nacionalizaciones y reparto de la tierra, goce y expropiaciones, proyectos socialistas, feministas y anticoloniales, experimentación vanguardista y cultura de masas. Hoy, la avanzada neo fascista en la región, el auge de guerras imperialistas, y una crisis planetaria que amenaza con la extinción de la humanidad, demandan restituir horizontes de transformación y modos de organización que puedan poner la vida en el centro.
Por medio de una plataforma digital abierta, y junto a una red de investigación internacional e internacionalista, esta iniciativa pretende tensionar el realismo capitalista del periodo, abriendo espacios de encuentro, debate y socialización de archivos e investigaciones. Pese a haber sido truncado por la violencia militar y la amnesia social neoliberal, la presencia fantasmática del modernismo latinoamericano aún subsiste en quienes afirmamos que una modernidad alternativa, pluralista, ecológica y bella para las grandes mayorías no solamente es posible, sino necesaria y urgente.