Los oficios del Pedro Changa

Mauro Dlugovitzky es Licenciado en Ciencia Política por la facul­tad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente es Doctorando en Filosofía men­ción Estética y Teoría del Arte, por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

Ciudad: Buenos Aires
Productor: Los Trovadores (Eduardo H. Gómez, Carlos José Pino, Héctor E. Anzorena, Francisco Romero y Sergio Ferrer), Armando Tejada Gómez y el Movimiento Nuevo Cancionero.
Personas Vinculadas: Los Trovadores (Eduardo H. Gómez, Carlos José Pino, Héctor E. Anzorena, Francisco Romero y Sergio Ferrer), Armando Tejada Gómez y el Movimiento Nuevo Cancionero.
Ubicación: Sello CBS Records (Columbia).
País: Argentina
Año: 1967
Tipo: Música

Esta gui­ta­rra que toco
no olvi­da su entra­ña de árbol,
su raíz de Chaco y de luna
flo­re­ce cuan­do yo canto.
Yo soy naci­do en Baranda
un lugar muy olvi­da­do.
Se lle­va­ron el tanino
y el pue­blo se fue secan­do.

— Los Trovadores y Armando Tejada Gómez, 1967

Los ofi­cios de Pedro Changa es una obra inte­gral crea­da en el círcu­lo de artis­tas com­pro­me­ti­dos, crí­ti­cos y van­guar­dis­tas del Movimiento Nuevo Cancionero (MNC). Esta agru­pa­ción, de tras­cen­den­cia regio­nal, cer­ca­nía ideo­ló­gi­ca al Partido Comunista y for­ma­da en Mendoza, sin­te­ti­zó su pos­tu­ra de lo que debía ser la músi­ca popu­lar argen­ti­na y lati­no­ame­ri­ca­na a tra­vés del lan­za­mien­to de un mani­fies­to en 1963. Un pan­fle­to que dio cuen­ta de la nece­si­dad como músi­cos de ser pro­ta­go­nis­tas en una época de radi­ca­li­za­ción esté­ti­ca y polí­ti­ca. 

Las can­cio­nes que comen­za­ron a bro­tar de este y otros movi­mien­tos a lo largo del país, se for­ja­ron al calor de poe­sías alu­si­vas a una revo­lu­ción que pare­cía estar a la vuel­ta de la esqui­na y una rei­vin­di­ca­ción de los pai­sa­jes que hasta este momen­to eran retra­ta­dos sin una pers­pec­ti­va crí­ti­ca por el fol­klo­re tra­di­cio­nal. De la pri­ma­cía de la can­ción pai­sa­jis­ta y román­ti­ca, pro­duc­to de la fic­ción pací­fi­ca de la unión entre el peón y el patrón, a la can­ción que mos­tra­ba el suje­to de ese pai­sa­je, sus mise­rias y a los res­pon­sa­bles de estas.

Los auto­res del disco son un refle­jo de este aire de época enmar­ca­do en el boom de un fol­klo­re popu­lar y poli­ti­za­do. El poeta men­do­cino Armando Tejada Gómez, escri­tor de las letras de las can­cio­nes del disco, nunca cursó la escue­la pri­ma­ria. A lo largo de su vida tuvo dis­tin­tos ofi­cios. Fue lus­tra­bo­tas, cani­lli­ta y peón alba­ñil. Los Trovadores, quie­nes com­pu­sie­ron la músi­ca del LP, lle­ga­ron a este pro­yec­to con una for­ma­ción muy recien­te y en cons­truc­ción, luego de una rup­tu­ra gru­pal por moti­vos esté­ti­co-polí­ti­cos. Su esti­lo de grupo vocal, de arre­glos com­ple­jos y refi­na­dos, algo carac­te­rís­ti­co del perío­do, suma­do a su afi­ni­dad con las luchas socia­les y el canto com­pro­me­ti­do, los hizo tener mucha cer­ca­nía a los auto­res del Movimiento Nuevo  Cancionero. 

En 1967 apa­re­ció este álbum con­cep­tual que tiene forma de poema can­ta­do. El disco rea­li­za una cone­xión entre los géne­ros popu­la­res y tra­di­cio­na­les de cada región argen­ti­na por la que va pasan­do el peón golon­dri­na, y los ofi­cios carac­te­rís­ti­cos de  estos luga­res. Así, apa­re­cen el Estilo, la Huella, la Polca Misionera, el Chamamé, la Milonga, la Zamba, la Cueca, la Baguala, la Galopa y el Tango, y muchos de estos entre­mez­cla­dos en una misma can­ción, ela­bo­ran­do aires, es decir, varia­cio­nes del esti­lo base de cada uno de los géne­ros. Se trata de de una com­bi­na­ción entre suje­to, pai­sa­je y expre­sio­nes sim­bó­li­cas sin­te­ti­za­das en  la aven­tu­ra de un per­so­na­je trá­gi­co. Así, el canto apa­re­ce alre­de­dor del tra­ba­ja­dor  del tanino devas­ta­do de La Forestal, de la jun­ta­da de maí­ces, de la ven­di­mia  men­do­ci­na; del trigo en el pehua­jó, de la caña de azú­car tucu­ma­na; del  yer­ba­tal lito­ra­le­ño. Tiene un pro­ta­go­nis­mo exclu­si­va­men­te subal­terno, en cada una de sus varian­tes regio­na­les, aun­que autor (poeta y can­tor) y per­so­na­je van pasan­do rápi­da­men­te al segun­do plano con el obje­ti­vo de dejar en el pri­me­ro a quien oye. Éste es el inter­pe­la­do y al que se pre­ten­de hacer tran­si­tar el camino ini­ciá­ti­co de la trans­for­ma­ción vía emo­ción y cono­ci­mien­to. Revolución, fra­ter­ni­dad, denun­cia,  igual­dad, y liber­tad apa­re­cen tra­ta­dos a lo largo de este con­jun­to diver­so de can­cio­nes. 

Los ofi­cios de Pedro Changa, no mues­tra una fic­ción román­ti­ca de los ofi­cios, mas bien los pone en dis­cu­sión por el sacri­fi­cio que impli­can en la vida coti­dia­na del subal­terno, y a su vez, denun­cia la falta de ellos en el pre­sen­te. Sin embar­go no trata de incul­car un des­am­pa­ro derro­tis­ta, sino que mues­tra una posi­ble toma de con­cien­cia, nece­sa­ria para la lle­ga­da del tiem­po justo. Se está ante un disco cuyo posi­cio­na­mien­to indi­ca una insa­tis­fac­ción fren­te a las solu­cio­nes par­cia­les.

La obra se encuen­tra, como punto de lle­ga­da y de nueva par­ti­da, entre dos momen­tos musi­ca­les del fol­klo­re argen­tino: el que busca ame­ni­zar la espe­ra de la revo­lu­ción que esta­rá lle­gan­do (y más vale espe­rar can­tan­do) y otro que pre­ten­de par­ti­ci­par como esté­ti­ca de acción direc­ta en el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio.

En la con­tra­ta­pa del disco, Tejada Gómez se des­pa­cha con un tes­ti­mo­nio único, que ter­mi­na de esta mane­ra:

“Él sabe que lo olvi­dan. Sabe que sólo habi­ta los sitios del tra­ba­jo. Sin embar­go, allá en su cora­zón de ter­nu­ra y col­me­na, el Pedro Changa afir­ma su des­tino en la tie­rra, en esta tie­rra suya que aún es hori­zon­te, cielo, donde madru­ga la semi­lla de América. Seguramente igno­ra que ha entra­do a la leyen­da y que ahora es can­ción a lo largo del vien­to”.

Los ofi­cios y la chan­ga son temas que nunca van a poder dejar de ser pen­sa­dos y que pue­den ser resig­ni­fi­ca­dos en cada momen­to. En tiem­pos en que la músi­ca apa­re­ce como un arte que no debe ser ideo­lo­gi­za­do, es bueno recor­dar que no exis­te algo así como una esté­ti­ca neu­tral: hay artes que visi­bi­li­zan y artes que escon­den, artes que se mues­tran tras­cen­den­ta­les y artes que se saben mate­ria­les, hay algu­nos que ocul­tan y des­di­bu­jan meca­nis­mos de poder y otros que los ponen en cues­tión. Esta obra es un claro ejem­plo del segun­do de estos, com­pues­ta alre­de­dor de auto­res revo­lu­cio­na­rios, artis­tas com­pro­me­ti­dos, gru­pos soli­da­rios y pen­sa­mien­tos eman­ci­pa­to­rios.

Referencias

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das:

Chamosa, O. (2012). Breve his­to­ria del fol­clo­re argen­tino. Buenos Aires: Edhasa.

Gilbert, A., & Liut, M. (Eds.). (2019). Las mil y una vidas de las can­cio­nes. Gourmet Musical Ediciones.

Molinero, C. D. (2011). Militancia de la can­ción: polí­ti­ca en el canto fol­kló­ri­co de la Argentina, 1944–1975. Editorial Ross.

Otros enla­ces:

Enlace al disco com­ple­to en Youtube: https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_kAv0YXmZrH5LkQRdEIJ3G3wRAXahnWy2Y&si=rcJqyDtZ9XF9g4zr 

De la serie orde­nan­do la dis­co­te­ca: 

https://www.instagram.com/reel/DLf-22kpwvx/

Galería

Scroll al inicio

Descubre más desde Modernismo Latinoamericano

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo