
Imperialismo, dependencia y relaciones económicas internacionales
Gabriel Rivas Castro, Becario posdoctoral en el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO) de la Universidad Diego Portales (UDP), magister en economía, profesor de ciencias sociales y filosofía.
Comprender la dependencia, conceptuándola y estudiando sus mecanismos y su legalidad histórica, significa no sólo ampliar la teoría del imperialismo sino también contribuir a su reformulación
— Theotonio Dos Santos, 1981
En 1969, bajo la dirección de Theotonio Dos Santos, un joven Orlando Caputo (1941) y un todavía más mozuelo Roberto Pizarro (1944) defendían su tesis de grado. Dos años después, un 11 de enero, con un diseño a cargo de Eddy Carmona y Pepa Foncea, en el que el fondo naranjo contrasta con los recuadros blancos escritos y grabados en negro, la investigación será publicada como libro bajo el nombre de Imperialismo, dependencia y relaciones económicas internacionales. De esta manera, el CESO daba un paso fundamental en su intento de reformular la “teoría del imperialismo” al sistematizar la discusión existente al respecto. Editado por primera vez por el Centro de Estudios Socio-Económicos (CESO) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Chile como los números 12 y 13 de sus Cuadernos de Estudios Socio-Económicos, el libro es, tal como se indica en el prólogo, parte de un programa de investigación que se remonta a 1968 trazado por Theotonio. Llegado a Chile dos años antes, integrará el CESO y formará el equipo a cargo del estudio de las relaciones de dependencia en América Latina.
Puesto en relación con otros trabajos más “maduros” del dependentismo marxista, tales como los de Bambirra, Marini o el mismo Dos Santos, el libro de Caputo y Pizarro no se destaca por su originalidad, ni pretende hacerlo. Más bien, el libro sobresale por ser producto y medio de trabajo de este obrero-intelectual colectivo que es el CESO. Articulado como un momento dentro de un programa de investigación, el libro es pieza y muestra de un trabajo militante. Dividido en cuatro capítulos, cumple una tarea específica de carácter sintético-crítico dentro del trabajo colectivo que, desde el CESO, se levanta como una respuesta a “la incapacidad de los modelos de interpretación de nuestra realidad [latinoamericana] para explicar los determinantes fundamentales de la situación del subdesarrollo” (Caputo y Pizarro, 1971: 13). Respuesta que es, al mismo tiempo, dar cuenta, desde una perspectiva científica, de “la imposibilidad de superar las relaciones económicas que nos ligan al sistema, sin superar el sistema mismo” (Ibid.: 16).
El ejercicio de síntesis crítica parte leyendo la teoría ortodoxa del comercio internacional. Sin tener mucho para decir sobre las complejas dinámicas del comercio exterior, la mirada ortodoxa es rápidamente abandonada por su carácter formal, ahistórico y apologético. El segundo capítulo, algo más extenso que el anterior, arreglará cuentas con la mirada económica del nacionalismo dominante: el desarrollismo. Para fines de los años 60, la caída de la tasa de ganancia intensifica las luchas políticas en torno a la apropiación de la renta de la tierra minera, abriendo una brecha entre el capital medio fragmentado que inicia su ingreso sistemático en la región a fines de la década de 1950, el pequeño capital nacional que había liderado los diferentes proyectos populistas, y la clase obrera chilena, mostrando —en la práctica— el fracaso de las expectativas “desarrollistas”. Para los autores, el sueño modernista, ahogado en sus propias contradicciones, solo se cumplirá como resultado de la crítica marxista de la dependencia, es decir, como socialismo. Crítico con su perspectiva metodológica y las implicancias políticas del modo en que esta concibe el rol del capital extranjero en el desarrollo nacional, la crítica marxista a la dependencia se afirma en este segundo capítulo como una alternativa revolucionaria frente al fracaso del proyecto modernizador liderado por la burguesía nacional en alianza con la clase obrera. De ahí que, en el tercer capítulo, el libro busque en la tradición marxista clásica un horizonte de comprensión del comercio y desarrollo industrial mundial que vaya más allá del desarrollismo.
Desde un punto de vista marxista, en este tercer capítulo, la investigación de Caputo y Pizarro reconoce tanto el carácter mundial del modo de producción capitalista como su límite histórico como forma específica de reproducir la vida humana, el rol de los monopolios en la economía mundial y el carácter desigual del comercio internacional. Desde Marx hasta Lenin, pasando por Bujarin y Luxemburg, los autores buscan establecer las características del imperialismo clásico, al mismo tiempo que notan la ausencia de un estudio específico de las economías “dependientes” latinoamericanas en la tradición marxista, lo que implica, desde la perspectiva del libro, “no sólo ampliar la teoría del imperialismo, sino también contribuir a su reformulación” (Dos Santos, 1981: 238). Finalmente, en el cuarto y último capítulo, en línea con la afirmación de Dos Santos, el libro avanza en una actualización de la teoría marxista del imperialismo, considerando fundamentalmente los análisis de Baran, Sweezy y demás intelectuales vinculados a la Monthly Review, cuya sede a cargo de la edición en español estaba en Chile desde 1967.
La innegable influencia de esta perspectiva “monopolista”, que destaca el rol de las grandes corporaciones en la división mundial del trabajo, “célula de este proceso mundial” (Dos Santo, 1972: 19), se expresa en su análisis de la presencia norteamericana en las economías del continente. De esta manera, en el último apartado se pretende mostrar, por medio de una serie de datos, el alto grado de dependencia tecnológica y el límite que impone esta forma de dominación extranjera a la realización de un ciclo económico “soberano” que no termine “frustrado” (Bambirra, 1973: 153) por la fuerza de los monopolios estadounidenses. Tal como esta perspectiva sostendrá en otros lugares, la inversión norteamericana, habiendo potenciado la acumulación nacional en un primer momento, se vuelve una traba para el paso siguiente dentro del esquema de desarrollo económico “normal”, el que no puede ser cumplido ya bajo esquemas capitalistas, sino solo bajo la forma de una economía socialista planificada. Tal como aparece en diferentes trabajos dependentistas, será este límite a la producción de maquinaria productora de maquinaria la principal determinación de la dependencia económica en 1970.
Una vez editado, el libro alcanzó visibilidad rápidamente. Al año siguiente de su publicación, el mismo CESO sacó una segunda edición. Ese mismo año, se publica una parte en Italia como capítulo del libro Dipendenza e sottosviluppo in America Latina, coordinado por Salvatore Sechi y editado por la Fondazione Luigi Einaudi y será editado en Argentina por Amorrortu. Un par de años después, en 1974, será editado en Costa Rica por la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA). Vuelto un documento clásico del marxismo latinoamericano junto a los demás Cuadernos del CESO, Clacso lo reditará en 2022 incluyendo el prólogo original, omitido en las otras ediciones diferentes a las del CESO.
Actualmente, más allá de la polémica en torno a sus premisas, el libro de Caputo y Pizarro se sostiene como un eslabón firme dentro del largo proceso científico que media la afirmación como sujeto político de la clase obrera sudamericana —hija y sepulturera de la sociedad moderna—. Punto de llegada y compendio de una mirada que se reconoce a sí misma como producto de una relación social mundial, el libro sigue vivo como síntesis de un momento clave dentro del programa de investigación impulsado desde el proletariado latinoamericano. Ese reconocimiento de su ser social mundial, que, si bien quedó desplazado frente a la ofensiva intelectual de la década de 1980, no solo sienta las bases para los actuales avances científicos sobre la naturaleza del modo de producción capitalista y la forma específica en la región, sino que también es testimonio de la capacidad efectiva de la clase obrera sudamericana para organizarse como intelectual colectivo, reconocerse objetivamente como fuerza productiva y distinguirse de sus enemigos.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas:
Caputo, O. y Pizarro, R. (1971). Imperialismo, dependencia y relaciones económicas internacionales. Cuadernos de estudios socio económicos, n°12 y 13, pp. 1–347.
Bambirra, V. (1973). Capitalismo dependiente latinoamericano. Cuadernos de estudios socio económicos, n°16, pp.1–157.
Dos Santos, T. (1972). Las contradicciones del imperialismo contemporáneo. Sociedad y Desarrollo, n°1, pp. 9.34.
____________ (1981). La crisis de la teoría del desarrollo y las relaciones de dependencia en América Latina. En Jaguarivbe, H., Ferrer, M., Wionczek, M., Dos Santos, T (1981). La dependencia político-económica de América Latina, Siglo XXI
Manigat, M. P. (2021). La Monthly Review y la formación de la teoría marxista de la dependencia. Políticas de la Memoria, (21), 183–197.
Otros enlaces:
Biblioteca CLACSO, https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/171382/1/Imperialismo-dependencia.pdf
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