
Centro Cívico de Guatemala
Samuel Noriega, sociólogo de la Universidad Alberto Hurtado de Chile e internacionalista de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala.
Los verdaderos padres de la escultura moderna de Guatemala fueron la necesidad y el destino, la necesidad que tenían los artistas jóvenes, de obtener medios expresivos que estuvieran acordes a su época, y el destino de haber surgido dichos artistas, en un momento histórico en el que la sociedad guatemalteca buscaba nuevos derroteros políticos.
— Guillermo Grajeda, 1995
Hacia 1950, el arquitecto Pelayo Llarena junto a cuatro arquitectos más, presentaron al alcalde metropolitano el plano del centro urbano que contemplaba el Centro Cívico de Guatemala. En la base de este proceso de renovación yacía el marco de la Revolución de Octubre de 1944 iniciada democráticamente con el gobierno de Juan José Arévalo. Ahí se definió un proyecto de nación con una impronta desarrollista, modernista y nacional popular. Un trabajo que requirió de una profunda labor constitucional e institucional, que trajo la visión de encaminarse hacia la modernidad económica, el progreso político democrático y la de construir la identidad y vida cultural de la nación.
Entre 1950 y 1965 se da inicio a las construcciones de las edificaciones del Centro Cívico incluyendo el Banco de Guatemala (BANGUAT), la Municipalidad, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), el Crédito Hipotecario Nacional (CHN) y el Teatro Nacional. La consagración de estas edificaciones, a pesar del golpe de Estado auspiciado por la CIA al gobierno de Jacobo Árbenz en 1954, llegó a ser un reflejo del espíritu renovador y modernista que, desde distintas perspectivas, rompió con cánones y corrientes tradicionales del país.
En la dimensión arquitectónica, la ruptura se reflejó en la incorporación funcionalista que interrumpió el flujo de las corrientes neoclásicas, neocoloniales, neorrenacentistas y del art deco. Estos cánones ponderaban lo estético por encima de lo funcional, además de contener simbolismos asociados al oscuro pasado guatemalteco y su poder dictatorial y militar. En lo artístico-escultórico la desvinculación fue con el romanticismo, el impresionismo y con la tradición de escultura religiosa y se optó por una conjugación de elementos estéticos y plásticos entre la milenaria herencia maya, la época precolombina, la naturaleza y el sentir de una modernidad propia. Desde la perspectiva urbanística se interrumpió el patrón urbano poscolonial, en su estructura socioespacial y económica, que representaba la continuación del ordenamiento territorial de la vieja ciudad colonial, la Antigua Guatemala.
La síntesis que se materializó en el Centro Cívico fue considerado uno de los logros de la revolución de 1944. Un proyecto espacial que intentó ordenar y asignar una identidad propia al territorio y a la sociedad del área metropolitana. Su construcción acompañó la emergencia de una nueva ciudadanía que, teniendo pleno acceso a las instituciones públicas y a los espacios de socialización e intercambio comercial, haría ejercicio de sus libertades y deberes cívicos. Fue también la materialización de una pedagogía pública por medio de la monumentalidad de obras artísticas y escultóricas que resignificaron, aún con el retorno de regímenes militares de larga duración, el anhelo por democracia profunda y desarrollo. Su presencia da cuenta del éxito de una inscripción política e institucional que aun refleja aquella libertad expresiva y experimental incubada en aquellos diez años del periodo revolucionario (1944–1954).
Los artistas Carlos Mérida, Dagoberto Vásquez, Roberto González Goyri, Guillermo Grajeda Mena y Efraín Recinos fueron incorporados al proyecto del Centro Cívico como una decisión tardía en la planificación de éste. Estos cinco artistas eran en su mayoría contemporáneos de la Generación del 40 y de colectivos como Estudiantes y Obreros Jóvenes de Guatemala (1946) y luego Saker-Ti (1947). Expresaban el anhelo de democratizar y descentralizar el arte para la creación de una cultura nacional guatemalteca, participaban de la visión cultural y educativa del proyecto revolucionario y, compartían ideas políticas como las condensadas en el manifiesto de Saker-Ti. El programa político se posicionaba en la lucha por el desarrollo nacional, señalaba la necesidad de elevar la condición de vida de las mayorías, liberar a los pueblos indígenas, profundizar progresivamente una democracia funcional, intensificar y mecanizar la producción agrícola, industrializar el país, implementar una reforma agraria democrática e impedir la intromisión del imperialismo internacional.
Elementos de esta visión se perfilaron en el mosaico veneciano de Mérida y en los relieves de concreto in situ de Vásquez, Goyri, Recinos y Mena. “La alegoría a la seguridad social” (1959) de Mérida en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) simboliza el carácter nacional de la institución al servicio de toda la comunidad sin discriminación alguna. Entre otros aspectos, Mérida también retrató en su mural la figura de Juan José Arévalo en homenaje a la labor de su gobierno en la creación del IGSS. “La nacionalidad guatemalteca” (1959) de Goyri en el mismo edificio, hace alusión al Popol Vuh, a la innovación de conocimiento de la civilización Maya y a otros hitos históricos y elementos simbólicos que constituyen, desde la época precolombina hasta la actualidad, el desarrollo de la nacionalidad guatemalteca.
El mural monumental “Economía y Cultura” (1965) de Vásquez en el Banco de Guatemala (BANGUAT) institución que nace en el periodo de Juan José Arévalo con la Segunda Reforma Monetaria para fortalecer la soberanía financiera y monetaria del país, hace referencia, entre otras cosas al proceso histórico de la economía guatemalteca, desde sus bases hasta la consolidación de una economía local y la creación de una moneda propia.
Las dos obras en el edificio del Crédito Hipotecario Nacional (CHN), “Actividad Humana del Trabajo y Comercio” (1965) de Goyri e “Historia del Comercio” (1965) de Recinos, abordan, desde sus perspectivas, cuatro elementos: Trueque y Cambio, Ahorro, Economía, e Industria y Cultura. En ambas piezas resalta la idea de la industria como creación y dominio del hombre sobre la naturaleza y la máquina, pero también como práctica productiva de la nación.
La escultura moderna de Guatemala surgió en 1941 con la Generación del 40 y llegó a su pico de desarrollo al integrarse en la arquitectura del Centro Cívico. El intersticio revolucionario guatemalteco depositó, con su visión modernista y desarrollista, los elementos fundamentales para la formación de un espíritu creativo que dejó grabado en obras monumentales la visión de una realidad pasada que simultáneamente siempre fue y sigue siendo una proyección futura de emancipación y participación ciudadana para los pueblos de Guatemala, Centroamérica y Latinoamérica.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas (en APA):
Goyri, R. (2008). Reflexiones de un artista. Editorial Serviprensa.
Grajeda, G. (1995). Escultura moderna de Guatemala. En de León, Z. Homenaje a Guillermo Grajeda Mena. Ediciones Don Quijote. https://grajedamena.ufm.edu/catalogo/exposicion-homenaje-a-guillermo-grajeda-mena-in-memoriam/
Grajeda, G. (1971). La evolución del arte plástico en Guatemala. Revista Artes Plásticas. https://grajedamena.ufm.edu/escritos-y-ensayos/la-evolucion-del-arte-plastico-en-guatemala/
Mobil, J. (2013). Evolución de la plástica y sus vínculos con la historia inmediata del país (1954–2000). En Álvarez, V., et al. Guatemala: Historia Reciente (1954–1996). Tomo V Cultura y arte en un país en conflicto. FLACSO Guatemala. https://www.gazeta.gt/wp-content/uploads/2020/05/FLACSO-Historia-reciente-Guatemala-Tomo‑V.pdf
Monsanto, G. (2017). Arte y Monumentalidad: Banco de Guatemala. En Martínez, R. (ed.) 50 años del edificio del Banco de Guatemala (pp.45–75). Ediciones Don Quijote. banguat.gob.gt/sites/default/files/banguat/Publica/libros/libro_50a_os.pdf
Morales (2013). El Banco de Guatemala y El Crédito Hipotecario Nacional. Centro Cívico de la Ciudad de Guatemala. Tesis de licenciatura en Arquitectura. Facultad de Arquitectura. Universidad de San Carlos de Guatemala. http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/02/02_3678.pdf
Otros enlaces (referencia de las fotografías escaneadas):
Alonso de Rodríguez, J. (Comp.). (1966). Arte contemporáneo: Occidente–Guatemala. Imprenta Universitaria.
Galería


