Carteles sandinistas

Autores texto:

Abigaíl Dávalos Hernández. Investigadora y docen­te. Doctora en Historia del arte y maes­tra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. 

Productor: Departamento de Propaganda y Educación Política (DEPEP)
Personas Vinculadas: Ernesto Cardenal, FSLN
Ubicación: Colección Latinoamericana Nettie Lee Benson de la LLILAS Benson Colecciones y Estudios Latinoamericanos, Universidad de Texas en Austin.
País: Nicaragua
Tipo: Diseño

“Los afi­ches más impor­tan­tes de la revo­lu­ción nica­ra­güen­se, son los que ilus­tran las refor­mas socia­les y cul­tu­ra­les a rea­li­zar­se luego del triun­fo sobre la dic­ta­du­ra somo­cis­ta y que en gran parte fue­ron efec­ti­va­men­te alcan­za­das, a pesar de las con­di­cio­nes más adver­sas”

— Bettina Richter

El 19 de julio de 1979 triun­fó la Revolución Sandinista en Nicaragua, tras años de lucha con­tra la dic­ta­du­ra de los Somoza. Fue una vic­to­ria popu­lar que ins­pi­ró a toda Latinoamérica, pero tam­bién marcó el ini­cio de la com­ple­ja tarea de refun­dar un país. La legi­ti­ma­ción del nuevo grupo en el poder y la bús­que­da de uni­dad nacio­nal se con­vir­tie­ron en tareas urgen­tes en esta nueva etapa de la his­to­ria nica­ra­güen­se. Para ello, la pro­pa­gan­da fue una herra­mien­ta clave que, a tra­vés de mura­les, car­te­les, tea­tro y músi­ca, logró defi­nir y difun­dir una narra­ti­va favo­ra­ble al pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio. Al igual que en el Chile de los años seten­ta, el archi­vo de la memo­ria grá­fi­ca abre una ven­ta­na no sólo a la com­ple­ji­dad del momen­to his­tó­ri­co, sino tam­bién a la ale­gría y la espe­ran­za de un futu­ro mejor.

Con moti­vo del ter­cer ani­ver­sa­rio del triun­fo revo­lu­cio­na­rio, el Departamento de Propaganda y Educación Política (DEPEP) del Frente Sandinista de Liberación Nacional editó un por­ta­fo­lio con una selec­ción de vein­te car­te­les pro­du­ci­dos por la misma ins­tan­cia duran­te los pri­me­ros años del gobierno revo­lu­cio­na­rio. Se trata de una valio­sa com­pi­la­ción que per­mi­te no sólo cono­cer la pro­duc­ción grá­fi­ca del perio­do, sino tam­bién ahon­dar en la agen­da polí­ti­co-social del nuevo pro­yec­to de nación.

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) asu­mió el poder duran­te los pri­me­ros cinco años tras la vic­to­ria san­di­nis­ta, y en ese perio­do se dio a la tarea de con­for­mar una estruc­tu­ra de gobierno que res­pon­die­ra a las nece­si­da­des del “Programa Histórico” pro­pues­to por Carlos Fonseca en 1969. Se crea­ron enton­ces diver­sas ins­ti­tu­cio­nes encar­ga­das de eje­cu­tar cam­pa­ñas, refor­mas y legis­la­cio­nes en favor de la revo­lu­ción. Uno de los orga­nis­mos más impor­tan­tes fue el Ministerio de Cultura, diri­gi­do por el sacer­do­te y poeta Ernesto Cardenal, al que se enco­men­dó la tarea de con­so­li­dar una cul­tu­ra iden­ti­ta­ria nacio­nal ali­nea­da con los prin­ci­pios revo­lu­cio­na­rios.

El Ministerio de Cultura de Nicaragua fue el ter­ce­ro en su tipo en América Latina —des­pués del cos­ta­rri­cen­se y del crea­do tras la revo­lu­ción en Cuba, por lo que Cardenal, junto con la vice­mi­nis­tra Daisy Zamora, recu­rrie­ron a la expe­rien­cia cuba­na como guía para su labor. El minis­te­rio creó diver­sas ins­tan­cias auxi­lia­res, entre las que des­ta­ca la Secretaría Nacional de Propaganda y Educación Política, renom­bra­da en 1980 como Departamento de Propaganda y Educación Política (DEPEP). Esta ins­tan­cia, diri­gi­da por el coman­dan­te Carlos Núñez Téllez, se divi­día en dos áreas: pro­pa­gan­da direc­ta y pro­pa­gan­da grá­fi­ca, esta últi­ma a cargo del escri­tor Erick Blandón Guevara. Fue este depar­ta­men­to el res­pon­sa­ble de la pro­duc­ción de afi­ches que acom­pa­ña­ron la difu­sión de la polí­ti­ca san­di­nis­ta y del pro­ce­so de recons­truc­ción nacio­nal.

Los car­te­les ela­bo­ra­dos duran­te este perio­do refle­jan, sin duda, la influen­cia del cons­truc­ti­vis­mo sovié­ti­co, adap­ta­da a tra­vés del mode­lo cubano. Su téc­ni­ca de pro­duc­ción, basa­da en impre­sio­nes off­set, res­pon­día a los mate­ria­les y con­di­cio­nes dis­po­ni­bles en ese con­tex­to. Aunque los aspec­tos for­ma­les no fue­ron des­cui­da­dos, la fina­li­dad prin­ci­pal de estos afi­ches era la edu­ca­ción polí­ti­ca y la movi­li­za­ción social en un momen­to cru­cial de la his­to­ria del país. A dife­ren­cia de lo ocu­rri­do en Chile duran­te la Unidad Popular, donde los her­ma­nos Larrea y otros dise­ña­do­res como Waldo González, Mario Quiroz o Santiago Nattino desa­rro­lla­ron un esti­lo grá­fi­co-polí­ti­co dis­tin­ti­vo, los car­te­les nica­ra­güen­ses care­cie­ron de una esté­ti­ca uni­fi­ca­da. Como seña­la Bettina Richter, esto se debió a la ampli­tud de su pro­duc­ción y a la diver­si­dad de auto­res, lo que dio lugar a una mul­ti­pli­ci­dad de len­gua­jes visua­les. Esta varie­dad esti­lís­ti­ca tam­bién se expli­ca por la hete­ro­ge­nei­dad de ins­ti­tu­cio­nes y temas que recu­rrie­ron al car­tel como herra­mien­ta efi­caz de comu­ni­ca­ción visual, con imá­ge­nes explí­ci­tas y con­sig­nas cla­ras, en un país donde, hasta ese momen­to, el anal­fa­be­tis­mo afec­ta­ba a cerca del 60 % de la pobla­ción.

El por­ta­fo­lio edi­ta­do en 1982 inclu­ye afi­ches que cele­bran los ani­ver­sa­rios del triun­fo revo­lu­cio­na­rio, el fol­clor y la diver­si­dad indí­ge­na —par­ti­cu­lar­men­te del pue­blo mis­ki­to—, así como figu­ras emble­má­ti­cas de héroes nacio­na­les como Sandino, Carlos Fonseca, Andrés Castro, Rubén Darío e inclu­so el Che Guevara. También abor­dan jor­na­das y cam­pa­ñas esta­ta­les, como la “Jornada por la Dignidad y Soberanía Patria” y la “Campaña Económica”, con un car­tel en for­ma­to de cómic sobre la indis­ci­pli­na labo­ral. Se des­ta­can ade­más ejes temá­ti­cos como el anti­im­pe­ria­lis­mo y la resis­ten­cia ante nue­vas inter­ven­cio­nes extran­je­ras, la exal­ta­ción de las y los tra­ba­ja­do­res, el impul­so al tra­ba­jo colec­ti­vo en favor de la patria nueva, y un car­tel que res­ca­ta el papel de las muje­res y madres en el pro­ce­so revo­lu­cio­na­rio, y que es el único ele­men­to en el por­ta­fo­lio que no fue ela­bo­ra­do por el DEPEP, sino por la Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza (AMNLAE). Se trata de temá­ti­cas diver­sas que son sólo una mues­tra de la pro­duc­ción grá­fi­ca de los pri­me­ros años de la revo­lu­ción, pero que está lejos de abar­car todos los pro­yec­tos vigen­tes, algu­nos que­da­ron fuera de esta breve com­pi­la­ción, como la for­mi­da­ble Campaña de Alfabetización o los car­te­les de soli­da­ri­dad con Nicaragua. 

Los car­te­les del perio­do revo­lu­cio­na­rio nica­ra­güen­se se ins­cri­ben en una tra­di­ción de comu­ni­ca­ción grá­fi­ca de la izquier­da lati­no­ame­ri­ca­na que, pese a sus recur­sos limi­ta­dos, logró lle­gar a las masas median­te la sen­ci­llez de sus for­mas y con­te­ni­dos. Más que una sim­ple herra­mien­ta, estos afi­ches se con­vir­tie­ron en agen­tes de las trans­for­ma­cio­nes socia­les del siglo XX en nues­tra región.

Referencias

Libros y publi­ca­cio­nes aso­cia­das: 

Bujard, O. y Wirper, U. (2009). La revo­lu­ción es un libro y un hom­bre libre: Los afi­ches polí­ti­cos de Nicaragua libre 1979–1990 y del movi­mien­to de soli­da­ri­dad inter­na­cio­nal. IHNCA.

Cardenal, E. (2005). La revo­lu­ción per­di­da. Memorias III. Fondo de Cultura Económica.

Otros enla­ces:

Ferrero Blanco, M. D. (2015). El dise­ño de las ins­ti­tu­cio­nes en el Estado Sandinista (1979–1982): La revo­lu­ción como fuen­te de dere­cho. Revista de Indias, 75(265). https://doi.org/10.3989/revindias.2015.025

Vannini, M. (2014). Políticas públi­cas de la memo­ria en Nicaragua. A Contracorriente: Una Revista De Estudios Latinoamericanos12(1), 73–88. https://acontracorriente.chass.ncsu.edu/index.php/acontracorriente/article/view/1302 

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