
El Eternauta
Hernán Comastri. Doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires e investigador de UNIPE/CONICET especializado en historia cultural de la ciencia.
Antes que leer la destrucción alienígena de nuestro mundo, en El Eternauta leemos una versión celebratoria de nuestras costumbres y nuestra organización social, en un formato artístico ‑la historieta- que participa tanto de algunas convenciones del arte “culto” como del arte masivo y popular.
— Soledad Quereilhac, 2022
En última instancia, gurbos y hombres-robot no son sino instrumentos de un enemigo que jamás da la cara; han sido llevados allí para combatir por algo que no entienden, que está más allá en una sucesión infernal de cajas chinas. Los ‘ellos’, los sin nombre, adquieren una dimensión prácticamente metafísica, son casi una metáfora del mal encarnado en la sed de poder, la voluntad opresiva universal.
— Juan Sasturain, 1985
“Una cita con el futuro: El Eternauta, memorias de un navegante del porvenir” (título luego simplificado a El Eternauta) es una historieta argentina surgida en 1957 de los guiones de Héctor Germán Oesterheld (1919–1977) y los dibujos de Francisco Solano López (1928–2011), publicada, en su versión original, de forma seriada entre el número 1 y el 106 de la revista Hora Cero Semanal. Para ese momento, tanto Oesterheld como Solano López ya contaban con una amplia experiencia en el género de la historieta, que se desarrollaba con velocidad en la Argentina de la época, con tiradas de cientos de miles de ejemplares que se vendían en kioscos a precios popularmente accesibles. Ambos habían colaborado previamente en otros títulos de Editorial Abril, pero El Eternauta fue publicado por Editorial Frontera, fundada por el propio Oesterheld junto a su hermano Jorge. Allí escribiría algunas de sus obras más importantes, ya sin las restricciones impuestas por los sellos comerciales con los que había trabajado previamente, en buena medida aún atados al canon del comic book norteamericano. Esto le permitió explorar más libremente las posibilidades del género y ensayar una voz específicamente argentina a través de la cual narrar la aventura moderna sin reproducir las fórmulas maniqueas dominantes en tiempos de la Guerra Fría.
Así, El Eternauta funcionó como punto de llegada de diversas apuestas creativas con las que Oesterheld venía experimentando en años previos. Una de ellas fue ubicar a la ciencia en el centro de la aventura moderna y, a la vez, utilizar a esta última como vehículo de la divulgación científica (Oesterheld había estudiado Geología en la Universidad de Buenos Aires), como ya había hecho, por ejemplo, en Bull Rockett (1952–1957). Otra fue llevar la acción del típico escenario norteamericano al ámbito barrial de Buenos Aires, como ya había probado en Rolo, el marciano adoptivo (1957–1958). Y finalmente, una última apuesta fue por la construcción del héroe colectivo en oposición al “súper-héroe” o al individuo extraordinario, ya ensayada en Sargento Kirk (1953–1957). En El Eternauta este héroe colectivo tiene una primera expresión en el grupo de amigos que juegan al truco cuando comienza a nevar en la zona norte del conurbano bonaerense: un pequeño industrial (Juan Salvo, el eternauta), un profesor universitario, un jubilado y un empleado de banco.
Estas innovaciones, sumadas a la capacidad de Solano López para recuperar en sus dibujos la fisonomía del “hombre común” y de la ciudad de Buenos Aires, significaron el inmediato éxito comercial del título. Oesterheld, que en un primer momento no había planificado más allá de la nevada mortal y la “situación Robinson” a la que se verían enfrentados los sobrevivientes, se vio entonces impulsado a continuar una historia que pronto giraría en torno, ya no de la supervivencia, sino de la resistencia frente al invasor extraterrestre, causante de aquella nieve que mataba al contacto con la piel. Este mismo éxito llevó a la publicación en 1958 de dos episodios unitarios vinculados a la historia central, uno de ellos en el primer número de Hora Cero Extra con dibujos de Solano López (“El Eternauta. Episodio unitario”) y el otro (“Muerte. La precuela de El Eternauta”) en el segundo número de la revista Géminis e ilustrado por Alberto Breccia (1919–1993).
La colaboración con Breccia sería retomada en 1969, cuando se publica una nueva versión de El Eternauta entre los números 201 y 207 de la revista de actualidad Gente. Esta versión, sin embargo, quedaría inconclusa por decisión de la revista, descontenta con las ilustraciones de Breccia que, haciendo uso del collage, la abstracción y el expresionismo (a diferencia del “realismo” de Solano López), poseían un estilo vanguardista, experimental y oscuro que generó el rechazo de sus lectores. El guion de esta nueva versión tenía pocos, pero significativos, cambios respecto al original de 1957–1959, principalmente en relación a una mayor presencia del comentario político más o menos explícito. Ejemplos en este sentido son las miradas más críticas sobre el accionar de las Fuerzas Armadas en la resistencia al invasor extraterrestre, o la sugerencia de una traición de las potencias mundiales que habrían abandonado al país a su suerte. En parte, esto se explica por una coyuntura argentina marcada por la presidencia de facto de Juan Carlos Onganía. Y en parte, por el creciente compromiso político de sus autores, que un año antes habían trabajado juntos en La vida del Che, sobre la figura de Ernesto Guevara, asesinado en Bolivia en 1965, pero presente como símbolo en todos los movimientos obreros y estudiantiles de 1968.
En Oesterheld, este creciente compromiso político llevó a su acercamiento a la agrupación guerrillera Montoneros, parte de la llamada “Tendencia Revolucionaria” del peronismo, y en la que militaban sus hijas. Este cambio es observable en los guiones de El Eternauta II (publicado en 1976 por Ediciones Record, nuevamente con dibujos de Solano López), que transcurre en una Buenos Aires post-apocalíptica en la que el protagonista organiza y guía a los sobrevivientes (el “pueblo de las cuevas”) en contra de su opresor extraterrestre. Aunque el argumento retoma la historia de Juan Salvo, muchos de los elementos presentes en la historia original, como la idea de un héroe colectivo compuesto de “hombres comunes”, son en buena medida abandonados. Tras el golpe de Estado de marzo de 1976, Oesterheld terminaría de escribir estos guiones desde la clandestinidad, y un año más tarde él y sus cuatro hijas serían secuestrados y desaparecidos por los grupos de tareas de la dictadura militar.
Con el regreso a la democracia en diciembre de 1983, y en parte como resultado de la tarea de divulgación de escritores y ensayistas como Guillermo Saccomano, Carlos Trillo y Juan Sasturain, El Eternauta no sólo fue recuperado por el público lector, sino también por la crítica literaria y el análisis académico. Desde mediados de la década del setenta y hasta la fecha se han realizado numerosas reediciones de su versión original (tanto en Argentina como en el exterior), en 1983 se publicó su continuación en El Eternauta III (en Ediciones Record, con guiones de Alberto Ongaro y dibujos de Mario Morhain y Osvaldo Walter “Oswal” Viola) y en 2025 fue estrenada su adaptación en formato televisivo en la plataforma Netflix. En reconocimiento a su importancia histórica, en 2010 el Congreso de la Nación estableció el 4 de septiembre (fecha de su primera edición en 1957) como Día Nacional de la Historieta Argentina. Pero más allá del reconocimiento oficial y comercial, El Eternauta perdura en la memoria social y en múltiples pintadas callejeras como símbolo de resistencia y de comunidad frente a la adversidad.
Referencias
Libros y publicaciones asociadas:
Fernández, L. C. (2012). Historieta y resistencia. Arte y política en Oesterheld (1968–1978). Mendoza, Argentina: EDIUNC.
Moreno, H. (comp.) (2024). La imaginación científica popular. Paradigmas de los ’50 en El Eternauta y otras historias de Oesterheld. José C. Paz, Argentina: EDUNPAZ.
Sasturain, J. (2010). El aventurador. Una lectura de Oesterheld. Buenos Aires, Argentina: Editorial Aquilina.
Vázquez, E. (2009). El oficio de las viñetas. La industria de la historieta argentina. Buenos Aires, Argentina: Paidós.
Von Sprecher, R. y Reggiani, F. (eds.) (2010). Héctor Germán Oesterheld: de El Eternauta a Montoneros. Córdoba, Argentina: EDIUNC.
Otros enlaces:
Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos: Programa de investigación y de gestión de donaciones de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno lanzado en 2012 y apuntado a preservación, conservación, estudio, valorización y difusión de la producción historietística y humorística desarrollada desde fines del siglo XX y hasta la fecha en Argentina. https://www.bn.gov.ar/culturalia/centros/historieta
Cómo citar este artículo APA (7.ª edición):
Comastri, H. (2026, 17 de abril). El Eternauta. Modernismo Latinoamericano.
https://www.modernismolatinoamericano.org/el-eternauta
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